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Entrevista:JACOB KUMARESAN | Director del Centro de la Salud de la OMS en Kobe

"La falta de recursos genera violencia"

"Uno de los principales desafíos sanitarios en el siglo XXI son las grandes ciudades y sus habitantes", afirmó Jacob Kumaresan, director del centro para el Desarrollo de la Salud de la OMS en Kobe (Japón), en el Foro Global sobre Salud y Urbanismo organizado por la OMS en Kobe el pasado noviembre. En esa reunión se llamó la atención sobre "las importantes situaciones de desigualdad presentes dentro de una misma ciudad", algo que, Kumaresan comenta por teléfono, "deberían tener muy en cuenta los dirigentes". El informe de la reunión destaca además que "el crecimiento urbano ha superado la capacidad de los Gobiernos para proporcionar infraestructuras básicas, de forma de que uno de cada tres residentes vive en chabolas o asentamientos informales".

"Los peores indicadores se dan en los barrios más pobres"

Pregunta. ¿Es un lujo preocuparse por la salud mental de los ciudadanos cuando en las grandes ciudades crecen los suburbios con dificultades para acceder a los servicios sanitarios básicos?

Respuesta. En absoluto. Ocuparse de la salud mental de los ciudadanos no es un lujo. Las ciudades están creciendo en todo el mundo porque las personas acuden en busca de una mejor calidad de vida, con más educación, más servicios médicos y más oportunidades de trabajo. Si no encuentran eso, el riesgo de padecer enfermedades mentales como la depresión aumentará, lo que complicará aún más su situación y la de toda la sociedad. Si estás deprimido es más difícil encontrar trabajo, formarte... Y en última instancia una situación de falta de recursos genera más violencia, por ejemplo.

P. ¿Es esto un riesgo también en ciudades de países desarrollados?

R. Por supuesto, esto deben tenerlo en cuenta también los dirigentes de ciudades como Madrid o Barcelona. También en ellas se dan diferencias entre barrios, y nos parece muy importante analizarlas. Es muy importante obtener más datos sobre la población de zonas menos favorecidas dentro de una misma ciudad. Un ejemplo claro es la incidencia de tuberculosis en las ciudades japonesas: en Osaka, el número de nuevos casos de tuberculosis por 100.000 habitantes oscilaba en 2006 entre los 31,6 en el distrito de Tsurumi y los 284,3 de Nishinari. Algo parecido ocurre en Nueva York. Los datos de esta ciudad muestran que los peores indicadores de salud de la población se dan en los barrios más pobres, en general. En 2001, la esperanza de vida de los neoyorquinos de estas zonas era ocho años más corta que la de los habitantes de barrios ricos.

P. ¿Cree que la actual crisis económica afectará negativamente el desarrollo de las megaciudades?

R. Sí, esta es una amenaza global. Pero los dirigentes deberían tener muy en cuenta que su objetivo es precisamente ocuparse de esto, de la calidad de vida de las personas.

P. ¿Lo que habría que hacer es invertir más en servicios de salud?

R. No solo eso. Algunos de los principales problemas en las grandes ciudades tienen que ver con el tráfico, por ejemplo, que contamina el aire urbano. Las medidas para evitar los accidentes y para paliar la contaminación no son del sector de salud. Mejorar la salud de los habitantes de las ciudades es un reto que implica a muchos sectores sociales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de agosto de 2011