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La inversión en obra pública baja el 72% durante el primer semestre

Los contratistas denuncian la paralización de dos prisiones y varias escuelas

A los constructores ya no les quedan refugios en los que esperar a que la tormenta amaine. La edificación de vivienda libre sigue sin levantar el vuelo. Los visados de pisos sociales han sido prácticamente inexistentes en el primer semestre del año. Y la obra pública, el último balón de oxígeno, tampoco es ya la medicina del sector del ladrillo: en el primer semestre de 2011 la licitación oficial de obras en Cataluña alcanzó los 840,6 millones de euros, el 72,4% menos que en los seis primeros meses de 2010.

La Cámara Oficial de Contratistas de Obra de Cataluña, que ha elaborado el informe a partir de datos oficiales de las Administraciones, cree que en el sector de la construcción ahora "llueve sobre mojado", según resume Rafael Romero, presidente del organismo. "La poca actividad [de obra pública] que queda es la que se contrató en 2009 y 2010, pero no se está licitando nada nuevo", señala. Se han parado, asegura, incluso obras más urgentes. "Las obras para levantar las prisiones de Tàrrega y de la Zona Franca están paradas. También se han congelado las de algunos colegios. En otros proyectos se ha dado la orden de ralentizar los trabajos, para que en lugar de terminarlos ahora, como tocaba, se alarguen hasta el año que viene", asegura.

Justicia dice que las cárceles se harán según un nuevo plan de equipamientos

El Departamento de Justicia negó ayer que las obras de las prisiones (la de la Zona Franca debía sustituir la Modelo y la de Tàrrega era de nueva proyección) hayan quedado anuladas. "No están paralizadas. Lo que pasa es que estamos elaborando un nuevo plan de equipamientos penitenciarios, que estará listo en otoño, para el periodo 2011-2018. La obra de la Zona Franca no ha comenzado porque el proyecto que impulsaron el anterior departamento y el Ayuntamiento de Barcelona nos parecía que necesitaba ser reorientado. El solar preparado para la cárcel es pequeño. Y si se hace una obra así, es para que se haga bien y no se quede pequeña nada más estrenarla", explicó una portavoz.

"El problema es que, si se para la obra pública, el tejido empresarial del sector no aguantará más tiempo. Y cuando se recupere la economía, no quedarán profesionales", lamentó Romero. El año 2011, reconoció, ya lo dan por perdido, ya que la aprobación del presupuesto por el Gobierno esta semana no deja margen a más obras. "Pero trabajamos con vistas a las cuentas de 2012, que se están elaborando ahora", explicó. Se han reunido varias veces con el consejero de Territorio, Lluís Recoder. "Se pueden buscar sistemas alternativos al método alemán, pero hay que seguir invirtiendo", dice la patronal.

Por organismos, la Administración General del Estado es la que más redujo la licitación: encargó proyectos por valor de 125 millones, frente a los 1.216 millones dispuestos en 2010. La Generalitat ha rebajado su obra licitada un 85% y las corporaciones locales, las que más dispendio preparan, han licitado por valor de 602 millones, lo que implica una disminución del 43%.

La solución para el sector, cree la patronal de los contratistas, requiere que no se recorte el dinero destinado a obra pública, a la que ya va menos del equivalente al 2% del PIB (4.300 millones, frente a los 6.400 millones de 2010), según su análisis de los presupuestos de 2011. Por el contrario, el consumo público en Cataluña, señala Romero, supondrá alrededor de unos 34.200 millones de euros en 2011, el equivalente al 16% del PIB. "Una reducción del 10% del consumo público liberaría unos 3.400 millones de euros, parte de los cuales deberían dirigirse hacia la inversión pública para evitar el incremento del desempleo y preparar una base sólida para la recuperación económica", creen los contratistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de julio de 2011