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El PP apoya los presupuestos de Mas y abre una etapa de alianza con CiU

El acuerdo no altera las cuentas pero da aire a los populares ante las generales

"Abrimos una etapa de colaboración". Así definió ayer la presidenta del Partido Popular de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, el acuerdo alcanzado con Convergència i Unió (CiU) para llevar adelante los Presupuestos de la Generalitat para este año. El impacto del acuerdo sobre las cuentas es mínimo dado que ni modificará la previsión de déficit (2,6% del PIB) ni corregirá los recortes sociales previstos por el Gobierno catalán. Lo que sí hace el pacto es situar al PP en el epicentro de la política catalana tras siete años de destierro por su posición contra el Estatuto de Autonomía.

El acuerdo anunciado ayer a bombo y platillo por el PP catalán y admitido más discretamente por el Gobierno de CiU es mucho más que un pacto sobre Presupuestos, admiten ambas partes. Además de permitir encarrilar al presidente de la Generalitat, Artur Mas, unos complicados Presupuestos, atiborrados de recortes sociales y medidas impopulares, el acuerdo dibuja la hoja de ruta de toda la legislatura. Emplaza a modificar la atención sanitaria y obliga a sustanciales reducciones de la estructura de la Generalitat, incluidas las polémicas delegaciones en el exterior, tan mimadas por los nacionalistas como vilipendiadas por el PP.

La oposición carga contra Convergència por aliarse con quien recurrió el Estatuto

De hecho, el PP ha renunciado a buena parte de sus condiciones previas en aras al acuerdo. Por ejemplo: Sánchez-Camacho prometió en campaña que no toleraría unos Presupuestos que incrementaran las listas de espera. Las cuentas de la Generalitat prevén que el tiempo de espera para pasar por quirófano se alargue un 50%. El PP ha maquillado este punto firmando un acuerdo que obliga a dedicar a Salud y Servicios Sociales todos los ahorros que se puedan hacer con el recorte en otras partidas. CiU duda que pueda haber ahorro alguno teniendo en cuenta las dificultades por las que atraviesa la Generalitat. De hecho, el Gobierno ni siquiera validó ayer la principal cifra que esgrimió Sánchez-Camacho para anunciar la abstención que permitirá aprobar las cuentas: un supuesto ahorro de 1.200 millones de euros mediante la reducción de empresas públicas este año. Además de los Presupuestos de este año, el pacto incluye que el PP se convierta en negociador prioritario para las cuentas del año que viene y en otros proyectos del Gobierno de CiU.

Ante las críticas de la oposición, que ve en la abstención del PP un regreso al pacto del Majestic que aupó a José María Aznar a La Moncloa, el presidente de la Generalitat se apresuró a decir ayer que esta vez es distinto. "No se va a ver ni un pacto del Majestic, ni una cena, ni una foto", dijo Mas. A CiU no le interesa ahora, y menos a pocos meses de unas elecciones generales.

Sánchez-Camacho también intentó desvincular el acuerdo de ayer de cualquier pacto PP-CiU a nivel nacional por más que en las últimas semanas ha insistido en que no podrá apoyar mucho tiempo a los nacionalistas si estos actúan como "salvavidas" del Gobierno de Zapatero.

El jefe de filas socialista, Joaquim Nadal, lamentó el acuerdo y aseguró que CiU imposibilitó cualquier pacto con el PSC en su empeño de eliminar el impuesto de sucesiones para las rentas más altas. "El PSC no se ha sentado jamás a la mesa de una negociación presupuestaria porque no ha habido voluntad de acercamiento negociador en los términos que se entiende una negociación", dijo Nadal.

Joan Herrera, presidente de Iniciativa (ICV-EUiA), criticó que "CiU festeje" pactando con el PP el primer aniversario de la gran manifestación en defensa del Estatuto celebrada hace ahora un año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de julio de 2011