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Crisis en la Sociedad General de Autores

Neri lo "ideó" y Bautista "consintió"

Pablo Ruz dicta prisión bajo fianza de 300.000 euros para el presunto cabecilla - El juez señala que el jefe de la SGAE autorizó la red de empresas "parasitarias"

El presidente del Consejo de Dirección de la SGAE, Eduardo Teddy Bautista, autorizó e impulsó, "probablemente", la trama empresarial "parasitaria" utilizada para defraudar millones de euros a la entidad gestora de los derechos de autor en España. El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz asegura en el auto dictado anoche -por el que envía a prisión eludible con fianza de 300.000 euros al director general de la Sociedad Digital de Autores y Editores (SDAE) y presunto cerebro de la trama, José Luis Rodríguez Neri-, que el proyecto habría sido ideado por el propio Neri, pero que Bautista lo habría "autorizado, consentido y también impulsado".

La resolución de Ruz también impone una fianza de 150.000 euros a Rafael Ramos, el director de Microgénesis y amigo personal de Neri. Ambos crearon un entramado o línea de empresas encabezado por esa sociedad en el que aprovechando la posición "preeminente y privilegiada" de Neri como director de la SDAE, dependiente al 100% de la SGAE, se habrían beneficiado de una "contratación exclusiva". La empresa recibió de la SGAE un total del 26,4 millones de euros entre 2003 y 2009. Según la investigación, parte de esa cantidad sería para retribuciones y pagos de gastos personales ya que no se corresponde con servicios efectivamente prestados.

La investigación calcula que la sociedad tapadera recibió 26,4 millones

El líder de la red intentó perjudicar a la candidatura rival en las elecciones

En ese entramado societario participaban varios familiares y amigos de Neri. Además de su compañera sentimental, María Antonia García Pombo, y su cuñada Eva García Pombo -que ayer fueron puestas en libertad provisional por el juez tras tomarlas declaración en la Audiencia Nacional-, entre los supuestos beneficiarios se encuentra también una hermana del director de la SDAE, Juana Cristina Rodrígez Neri. Por su parte la pareja de Ramos, Elena Vázquez, y la hija de estos, Sara Ramos Vázquez, "también tendrían un papel relevante" en la trama investigada.

La resolución relata como la SDAE era una empresa fantasma sin trabajadores, financiada íntegramente por la SGAE, y que subcontrataba para la realización de sus servicios con Microgénesis -de la que Rodríguez Neri fue presidente hasta enero de 2003- de forma exclusiva.

Desde ese año, la empresa pasa a ser controlada por su esposa y su cuñada y sus amigos Ramos y Vázquez. Pero el responsable de la SGAE siguió contando con una tarjeta de crédito a su nombre hasta cuatro años después, cuando la canceló, supuestamente, a raíz de la presentación de la denuncia contra él en la Fiscalía Anticorrupción. En solo 12 meses, entre 2005 y 2006, gastó con ella 40.018 euros, según el juez.

El supuesto cerebro de la trama contaba además con un importante sobresueldo que ocultaba a través de otra de las empresas que formaban parte de la trama: Hipotálamo. Entre 2003 y 2010, el director de la SDAE llegó a recibir de esa sociedad de su propiedad 1.227.852 euros que se justificaban con facturas falsas por "hipotéticos servicios de consultoría" a esa compañía y que solo contrataba con la filial digital de la SGAE.

El juez subraya en su auto que tanto Bautista como el resto del cuadro directivo de la SGAE así como el Consejo de Administración de la SDAE, conocieron o cuando menos "asumieron tácitamente" la actividad delictiva de Neri y sus familiares.

Algunos de los hilos de la trama que no pudieron escapar al control de Bautista serían la creación del entramado societario fraudulento, los pagos realizados a Hipotálamo y Micromega Consultores, las otras dos empresas ligadas íntimamente al supuesto cabecilla, y el coste que supuso para la SGAE el desarrollo de los proyectos tecnológicos de su filial digital, "de cuya viabilidad y buenos resultados no se ha tenido constancia", asegura Ruz.

Las conversaciones telefónicas intervenidas revelaron además cómo Teddy Bautista; el director financiero de la SGAE, Ricardo Azcoaga; y el director general, Enrique Loras, intentaron en connivencia con Neri disolver la SDAE en los últimos meses. Ese proceso, según Ruz, trató de hacerse "con la mayor celeridad y opacidad posible". Así por ejemplo, en una llamada del pasado 30 de mayo, Neri cuenta cómo ha hablado con Bautista y el resto de la cúpula e indica que a todos "les gustaría que antes del 30 [de junio], antes de las elecciones, esté terminado el asunto este".

Otra conversación de Neri con su compañera María Antonia García Pombo, del 9 de junio, refleja el nerviosismo que produce la operación de disolución. El cerebro de la trama dice que ha hablado con Azcoaga y un abogado y lo que estos le han transmitido. "Queréis montar esto de esta manera que estáis obligados a hacer una publicación en prensa o comunicárselo a todos los acreedores y tú, no sé si lo sabes, pero tienes de acreedor por casi dos millones de euros al Ministerio de Industria". El abogado, según Neri, añadió: "Lo van a recibir en el peor momento, porque están histéricos ahora mismo, van a recibir una carta que les dice que toda la pasta que han estado metiendo en la SDAE era una puta mentira".

Las grabaciones también revelan que Neri trató de beneficiar la candidatura que apoyaba Teddy Bautista en las elecciones a la junta de la directiva de la SGAE que se celebraron el pasado jueves, víspera de la operación que acabó con la detención del presidente del consejo rector. El cerebro de la trama, además, habría dificultado la labor de la candidatura alternativa al impedir a sus miembros el acceso al censo de avales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de julio de 2011