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La crisis de la deuda

Papandreu pide unidad política para evitar la quiebra

El primer ministro griego dice que sin ayuda exterior las reservas se agotarán

Al solicitar la confianza del Parlamento para su nuevo Gobierno y para el programa de ajuste 2012-2015, el primer ministro griego, el socialista Yorgos Papandreu, clamó ayer también por su supervivencia política, cuestionada por la rebelión interna en las filas de su partido, el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok). En un dramático discurso con el que arrancó el debate sobre la moción de confianza, Papandreu pidió unidad nacional ante una "encrucijada crítica", para evitar una "quiebra descontrolada" que implicaría una merma de la credibilidad de Grecia y sus instituciones. Y recordó que sin el quinto tramo (12.000 millones de euros, ampliables a 18.000) del rescate acordado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2010, Grecia se quedará en breve sin reservas.

En otoño habrá un referéndum sobre la reforma política y administrativa

Pero el jefe del Ejecutivo no se limitó a arengar patrióticamente a los parlamentarios; en un movimiento que parece destinado a ganar tiempo -pero que también puede volverse contra él-, Papandreu anunció asimismo la celebración en otoño de un referéndum "sobre la marcha de los grandes cambios que precisa el país", es decir, la reforma del sistema político y administrativo, el funcionamiento del Parlamento y la cifra de diputados, la financiación de los partidos, el sistema electoral y la inmunidad de los parlamentarios. Tras criticar la ineficacia del sector público, el líder socialista aseguró que promoverá enmiendas constitucionales que faciliten la persecución de los delitos fiscales y de corrupción, informa Efe.

"Teníamos solo tres opciones: primera, la quiebra; segunda, la salida del euro; tercera, la ayuda del mecanismo de rescate", explicó Papandreu a los parlamentarios. "Sin el mecanismo del rescate, tendríamos que acudir directamente al FMI. (...) La deuda y el déficit son un problema nacional que coloca al país bajo tutela" internacional, en una suerte de protectorado muy criticado por la oposición conservadora, pero también por un amplio sector del Pasok.

Pero estos problemas, recordó, no se resuelven expulsando a la troika (la UE, el Banco Central Europeo y el FMI) que supervisa las cuentas griegas y la aplicación de las reformas. "Reconozcamos que la responsabilidad sobre la marcha del país es nuestra", concluyó, no sin endosar a Bruselas algún que otro error de cálculo. "Uno de los errores es que los socios europeos vaticinaron que en 2012 Grecia podría salir a los mercados a refinanciarse, antes de que otros dos países

recurrieran al mecanismo de rescate y la crisis económica mundial se recrudeciera", añadió.

Lo que se debatirá hasta el martes en el Parlamento de Atenas no es solo la idoneidad del nuevo Gabinete; también el contenido del nuevo plan de ajuste para el periodo 2012-2015, cuya aprobación es condición sine qua non para un segundo rescate de 110.000 millones de euros de la UE y el FMI, con el que Grecia podría pagar sus facturas hasta 2014. Con las mejoras -o rebajas- introducidas el miércoles por el exministro de Finanzas Yorgos Papaconstantinu para contentar a la línea dura socialista, es previsible que el plan, que prevé recortes por 28.000 millones de euros, pase el trámite parlamentario con los 155 votos del Pasok y la oposición del resto de la Cámara (145).

Con la ciudadanía en pie de guerra, Papandreu viaja hoy a Bruselas, donde se reunirá con el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, y el responsable de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. El líder socialista se entrevistará también con Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, antes de regresar mañana a Atenas para asistir a la votación de la moción de confianza, prevista para la medianoche.

En declaraciones al diario To Vima (centro-izquierda), el nuevo ministro de Finanzas, Evánguelos Venizelos, hizo alarde de optimismo horas antes de viajar a Luxemburgo para debutar ante sus colegas de Economía del Eurogrupo, a los que tenía previsto presentar el "mejorado" plan de ajuste. "La relación de Grecia con nuestros socios en las instituciones

está basada en nuestra credibilidad, y es un proceso abierto de negociaciones para el beneficio mutuo", apuntó.

Pero la opinión pública no ha concedido ni un día de los 100 de gracia que tradicionalmente se otorgan a todo nuevo Gobierno. Los medios de comunicación conservadores arreciaron ayer en sus críticas al Ejecutivo y suscribieron de nuevo la petición de comicios anticipados. En una encuesta realizada inmediatamente antes de la remodelación ministerial, que publicaba ayer To Vima, el 47,5% de los griegos se mostraba a favor de la convocatoria anticipada de elecciones y de que el Parlamento rechace el nuevo plan de ajuste. El 34,8% de los encuestados prefería que los diputados voten a favor para que Atenas pueda asegurarse el segundo rescate.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de junio de 2011