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El Gobierno de Raúl Castro reduce en un 14% el área sanitaria

Cuba refuerza su política de austeridad y pone en peligro los logros sociales

Hace unos meses una paciente indignada recordó en la revista Bohemia la queja que había publicado dos años antes en el mismo espacio denunciando la falta de higiene en la consulta oftalmológica del servicio de urgencias del Hospital Calixto García de La Habana. Los médicos no tenían entonces agua para lavarse las manos después de atender a los enfermos, y a comienzos de 2011 la situación seguía igual, expuso crudamente Marieta (así identificada, nada más) en la sección 'Puntillazos' de Bohemia.

El episodio es un ejemplo de lo que hace tiempo ocurre en muchos centros sanitarios de Cuba, donde la atención médica sigue siendo universal y gratuita pero, con la crisis, ya no es lo que era. Mantenido durante décadas gracias a los subsidios de la antigua Unión Soviética, el sistema sanitario cubano, al que el Gobierno de Raúl Castro dedica el 14% de su presupuesto, representa una carga demasiado pesada para el Estado en estos momentos de duros ajustes, cuando las autoridades proyectan eliminar uno de cada cuatro empleos estatales en el plazo de tres años (más de un millón de personas).

La atención médica en la isla es universal y gratuita, pero ha empeorado

Las cifras hablan por sí mismas. En 2009, para una población de 11 millones de habitantes había en la isla 219 hospitales y casi 500 policlínicos. Cerca de 330.000 personas estaban vinculadas al sistema de salud (casi un 7 % de la población activa), de las que 74.880 eran médicos (aproximadamente, uno por cada 150 habitantes) y 11.572 estomatólogos. Desde que asumió la presidencia, Raúl Castro expresó con claridad que ya no era época de despilfarros y subsidios en Cuba y pidió hacer las cuentas "con realismo", empezando por los principales logros de la revolución.

"Los gastos en la esfera social deben estar en consonancia con las posibilidades reales, y ello impone suprimir aquellos de que es posible prescindir, pueden tratarse de actividades beneficiosas y hasta loables, pero simplemente no están al alcance de la economía", fueron sus palabras al Parlamento, en 2009.

Desde entonces, la prensa oficial no dejó de sacar ejemplos de delirios sanitarios y despropósitos diversos, algunos especialmente sangrantes: bases de ambulancias con un vehículo en funcionamiento y 30 empleados a su cargo; hogares de atención materno-infantil con capacidad para tres camas y plantillas de 20 empleados, contando (sic) "personal médico, de enfermería, de recursos humanos, de economía, almacenero, cocineros, ayudantes de alimentación, auxiliares de limpieza, custodios y serenos".

En San José de Las Lajas, un pueblo cercano a La Habana, el policlínico Tamara Bunke, con una plantilla de 75 profesionales, ofrecía servicios de Laboratorio Clínico, Ultrasonido, Electrocardiograma, Estomatología, Rehabilitación, Dermatología y enfermería de urgencia 24 horas. El promedio semanal era de 15 pacientes para cada servicio.

Por supuesto, la tijera llegó. Según los últimos datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), el número de trabajadores de la salud se redujo el año pasado en un 14 %, pasando de 329.669 personas en 2009 a 282.248 en 2010. El recorte es especialmente sensible en la plantilla de "técnicos y auxiliares", que pasan de 133.788 personas a 87.628, un 34% menos en un año.

En el caso de las enfermeras hubo también una baja pero menor (de 106.436 en 2009, a 103.014 en 2010), mientras que se incrementó el número de médicos (de 74.880 a 76.506) y de estomatólogos (de 11.572 a 12.144) en el mismo periodo. Aunque no hay datos globales sobre otros recortes, la prensa ha ido publicando noticias aisladas sobre cómo va funcionando la "racionalización" en algunos municipios. En Ranchuelos -en la provincia central de Villa Clara- de cuatro hogares maternales quedó solo uno, según el diario Granma. Esta es la tónica y la política en todo el país y en todos los servicios: concentrar los recursos en determinadas instalaciones priorizadas y prescindir de las demás. En la educación (al que el Gobierno dedica casi el 20% de su presupuesto) también ha habido recortes. Y más que habrá.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de junio de 2011