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"Que el ADN diga lo que quiera, pero María José y yo somos gemelas"

"El ADN que diga lo que quiera. María José y yo estamos convencidísimas de que somos gemelas". La prueba de ADN ha destrozado las ilusiones de Vicky Marcos Fuentes y María José Carbonell Borja, de 51 años, que desde hace un mes se creían hermanas. La primera reside en León, la segunda, en Valencia. Tras encontrarse por Internet, su extraordinario parecido les hizo creer que habían sido separadas al nacer en agosto de 1959 en la vieja maternidad de León por una red de tráfico de niños. La ciencia ha dicho que no, pero ellas se niegan a admitirlo.

Vicky leyó en EL PAÍS hace tres meses un reportaje en el que tres mujeres buscaban a sus gemelas, convencidas de que habían sido robadas. "A mis padres les dijeron que mi gemela había muerto y nunca lo dudaron, pero al ver el reportaje, empecé a sospechar. Y encargué a mi hija que indagase", explicaba Vicky.

Resuelta a aclarar las dudas, Vicky contó su caso a un diario de León. Su foto fue vista en Valencia por María José, que buscaba a su familia desde que supo que era adoptada, hace más de 30 años. Se reunieron en León y se sorprendieron del parecido físico. Desde ese momento se llamaron "hermanas". Hablaban cada día. Cada vez se sentían más unidas.

María José admite que el ADN "ha sido una decepción muy grande". Meditan repetir las pruebas. "En todo caso, yo he encontrado una familia maravillosa". Ella ha decidido "pasar página" y abandonar la búsqueda. "Estoy tranquila", añade Vicky con escasa firmeza. Ambas dicen estar contentas de haber hallado a una nueva familia. Aunque la ciencia sostenga que no tienen lazos de sangre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de junio de 2011