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64º Festival de Cannes

Lars von Trier: "Soy un idiota"

El cineasta danés, expulsado de Cannes por simpatizar con Hitler, se escuda en su afán de protagonismo en las ruedas de prensa para justificar sus palabras

¿En qué condiciones uno puede decir "Entiendo a Hitler. No puede decirse que sea un tipo estupendo... pero me cae simpático", y rematar con un "Bueno, no estoy a favor de la Segunda Guerra Mundial, y estoy a favor de los judíos... aunque no demasiado, porque Israel nos suele joder bastante"? En ninguna parte es admisible. Y menos aún en Francia, donde está tipificado como delito "la incitación al odio racial" y penado con hasta 45.000 euros de multa y cinco años de cárcel. Las palabras de Lars von Trier han dolido mucho en un país que le había mimado como cineasta. El Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia las calificó como "traductoras desde su ignominia de las tendencias más inquietantes de la banalización actual del nazismo". Von Trier se cubre la cara con las dos manos y sube y baja la cabeza. "Fui tan estúpido, tan estúpido".

"Nunca más daré ruedas de prensa, y solo hablaré como ahora, cara a cara"

"Si haces algo así es por una razón, y esta estupidez no tenía sentido"

Su arrepentimiento no ha valido en Francia. La misma tarde del miércoles envió una nota, impulsada por el Festival de Cannes, pidiendo perdón en un tono forzado. No pudo parar la tormenta. El jueves, el cineasta danés fue declarado persona non grata por el Consejo de Dirección del Festival. No volverá a pisar las instalaciones del certamen, aunque su película seguía en competición. El niño mimado de Cannes ha dejado de tener gracia. Y su madre cinematográfica ha dicho basta. Sus tonterías ya no serán coreadas, como cuando hace dos años en la presentación de Anticristo se definió como el mejor director del mundo. "Por supuesto que no me lo creía. Volviendo a la broma nazi. Pido perdón a todos lo que herí; pido perdón por soltar una provocación, porque si haces algo así es por una razón, y esta estupidez no tenía sentido. Pero por otro lado no me avergüenzo, porque no es como si hubiera estado borracho y dices barbaridades. Yo no estaba borracho, yo pensé que hablaba delante de gente que me entendía. Si acortas las frases y las sacas de contexto, hasta yo diría ¡qué gilipollez!".

El director danés ni siquiera se corta cuando el periodista le explica que el sitio, la rueda de prensa de presentación de su película Melancholia, no redime de su comportamiento. "Cuando hay ruedas de prensa me creo el anfitrión y ejerzo de comediante monologuista y se me va".

Tras lo ocurrido, dice que ha escarmentado en carne propia. "He aprendido varias cosas. La primera, nunca más daré una rueda de prensa, y solo hablaré como ahora, contigo cara a cara, porque si yo suelto imbecilidades como la de que amo a Hitler, tú te reirías o me preguntarías: '¿Pero qué coño dices?'. Y eso es bueno porque así iniciaríamos una discusión y yo me explicaría. No soy un filonazi, no amo a Hitler, pero lo que quería contar es que puedo entender que dentro de él había un ser humano. Y si quieres empezamos la discusión en ese punto. Sin embargo pequé de naif, fui un idiota", decía ayer por la tarde en una entrevista. "Me arrepiento tanto... Hasta se ha complicado mi futuro proyecto con Martin Scorsese".

La apología nazi ha obtenido diversas reacciones. El otro director danés en la competición, Nicolas Widding Refn, las calificó de "repulsivas". "Que se joda. Pero si creció a mi lado", responde Von Trier, porque Anders Refn, padre de Nicolas Widding, es el montador habitual de los trabajos de Von Trier. En cambio, Catherine Deneuve defendió ayer por la mañana en Cannes al realizador que la dirigió en Bailando en la oscuridad: "Lars es un hombre cálido en el que se puede confiar. La frase choca, a mí me chocó, y sacada de contexto y lanzada por Internet se convierte en un shock tras otro. La gente no conoce supasado. Quien él creía que era su padre, hasta que su madre se lo reveló en su lecho de muerte, era judío. Su auténtico padre es alemán y también judío".

Lars Von Trier -cuyo nombre real es Lars Trier, pero en la escuela de cine sus compañeros le llamaban Von por lo raro de su apellido, que sonaba a nobiliario- intentó ponerse en contacto con su padre real, este le rechazó. "Mi vida familiar solo sirve para que sepas que me crié pensando que era judío, aunque en una familia sin creencias religiosas. Pero si eres judío tienes derecho a hacer chistes sobre judíos todo el rato, y si no, no. Yo estoy en esa fina frontera. Fui estúpido. Pensé que se enfadarían más los periodistas alemanes [en la rueda de prensa dijo que había crecido como judío, después había descubierto que era alemán y que por eso, y ahí empezaba su frase filonazi, entendía a Hitler] con eso de mi cambio de criterio".

Al danés sí le duele la ruptura de su relación con Cannes, festival en el que ha ganado hasta seis premios distintos con nueve películas. "Soy 'persona non grata". Pero es que en su soberbia hasta bromeó el jueves con lo que significaba eso. "Ahora ya lo sé, pero no cuánto durará el castigo. Me he quedado aquí [está alojado en una villa a siete kilómetros de la ciudad] por mi compromiso con la promoción. Creo que soy la primera 'persona non grata' en Cannes, y eso me enorgullece. No la situación, sino el título de 'non grata'. Tiene que ver con mi personalidad. En mi familia me aplaudirán por este honor". Veremos si el futuro le hace mantener tanto orgullo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de mayo de 2011