Análisis:EL ACENTOAnálisis
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Reprimendas de canciller

De vez en cuando, la canciller alemana Angela Merkel obsequia a la prensa con mensajes atosigantes. Por ejemplo, cuando instó urbi et orbi a que todos los salarios europeos se ligasen a la productividad; como si fuese fácil desmontar la negociación colectiva continental de la noche a la mañana. Ahora, con el atenuante de las elecciones en Renania-Westfalia, se acoge al tópico de un sur de Europa donde reinan la siesta, la pereza y el botellón. Y así les va, le ha faltado decir. Palabra de canciller: "No es posible tener una moneda común y que unos tengan muchas vacaciones y otros muy pocas". Más claro: "Países como Grecia, España y Portugal no deben jubilarse antes que en Alemania; todos deben esforzarse de igual manera". Merkel sintetiza muchos tópicos a la vez. Sugiere, de entrada, que el éxito nacional depende de la laboriosidad y no, como sería exacto, de la productividad, que depende a su vez de las aportaciones de capital por unidad de producto, de la formación de los asalariados y de la tecnología aplicada.

Vuelve a bruñir la autocomplacencia germana dando a entender que el euro se sostiene gracias a la generosa aportación alemana a fondo perdido; pero la canciller olvida que el superávit de la balanza comercial alemana sería imposible si países como Grecia, Portugal o España no importasen productos alemanes. Da a entender que el sur de Europa gasta lo que no tiene, suposición humillante desde que países como Grecia, España o Irlanda sufren ajustes fiscales depresivos y Portugal ha aceptado la penitencia; y denuncia que españoles, griegos y portugueses trabajan menos horas y se jubilan antes que los alemanes gracias al presupuesto alemán.

Falso. Dice la OCDE que los griegos trabajan un promedio de 2.119 horas al año, los españoles 1.654 horas y Alemania 1.390 horas. Quizá las horas alemanas rindan más (¿porque tienen buenos jefes, como la Merkel?). La edad media de jubilación en Alemania es de 61,7 años y en España de 62,5 años. Cierto, los españoles tienen más vacaciones que los alemanes (36 días al año contra 30). Pero ¿de verdad cree la canciller que esos días explican el diferencial de la deuda con el bono alemán? Francia y Finlandia tienen 40 días de vacaciones. ¿Se decidirá por fin la tía Angela a reñir al sobrino Nicolás?

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 20 de mayo de 2011.

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