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Catástrofe en el Pacífico

Merkel aplaza la ampliación de la vida útil de las centrales alemanas

Austria pide pruebas de resistencia sobre la seguridad de las plantas atómicas

Pronto habrá tres centrales nucleares menos en Alemania. La canciller Angela Merkel anunció ayer que aplazaba por tres meses la prolongación de la vida útil de las 17 centrales atómicas del país. Esto acarreará la desconexión de las vetustas Neckarwestheim y Biblis A, que no sobrevivirán en funcionamiento a la moratoria anunciada, por haber cumplido ya su vida útil. También saldrá de la red una tercera central, Isar I. La moratoria suspende temporalmente la reforma legal de 2010 con la que el actual Gobierno de centro-derecha aplazó, durante 12 años como media, el "apagón" de las centrales nucleares. En 2002, socialdemócratas y Verdes habían decidido desconectar todos los reactores atómicos alemanes el año 2021.

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Con la decisión de ayer, Merkel ha dado un giro radical a la política pronuclear de su segunda legislatura, la primera en coalición con los liberales. La canciller ha cambiado de opinión en apenas dos días. El sábado aún defendía la "seguridad" de las centrales nucleares alemanas. En un esfuerzo por controlar los efectos domésticos de la grave crisis nuclear japonesa, Merkel y su vicecanciller, el líder liberal Guido Westerwelle, aseguraban el sábado que Fukushima supone un "punto de inflexión" para el mundo. No obstante, Merkel se cuidó entonces de aclarar las consecuencias prácticas de esa reflexión. Únicamente anunció que se comprobará de nuevo la seguridad de las 17 centrales atómicas alemanas. Que, sin embargo, calificó de "seguras".

La presión de la calle y de la opinión pública pesan más que nunca cuando se acercan unas elecciones importantes. Las del próximo día 27 en Baden-Württemberg lo son: la Unión Demócrata Cristiana (CDU) gobierna el próspero land desde 1953. Es uno de sus principales bastiones. Tras las derrotas en las regionales de Renania del Norte-Westfalia, el pasado mayo, y el varapalo de Hamburgo en febrero, un revés en Stuttgart podría salirle muy caro a Merkel. Las encuestas previas al desastre japonés daban un empate entre la coalición que preside Stefan Mappus (CDU), que es análoga a la de Merkel con los liberales, y el tándem formado por socialdemócratas y verdes.

Mappus fue un significado defensor de la prolongación de la vida útil de las nucleares. El desastre de Fukushima ha despertado en Alemania el recuerdo latente de la nube radiactiva de Chernóbil en 1986. Unos 60.000 manifestantes salieron el sábado a la calle, precisamente junto a la vieja central de Neckarwestheim en Baden-Württemberg, para protestar contra el uso de la energía nuclear.

De pronto, los democristianos se han convertido en escépticos de la energía atómica. Así, el ministro de Medio Ambiente de Baviera, el socialcristiano Markus Söder, anunció ayer que desconectará la controvertida central Isar I. La oposición, que se oponía en bloque al aplazamiento del apagón nuclear, calificó esta decisión de "truco".

Por su parte, responsables de Energía de los Veintisiete pondrán hoy en común las informaciones e impresiones que tienen de lo ocurrido en Japón, y discutirán sobre cómo reforzar las medidas de seguridad para evitar, hasta donde sea humanamente posible, la repetición del siniestro en Europa. La primera de las lecciones aprendidas podría ser la conveniencia de realizar pruebas de resistencia sobre la seguridad en las centrales, como reclama Austria, un país que ha prohibido constitucionalmente la energía nuclear, ante la perspectiva de que, con 143 plantas en Europa, según la comisaria de Cambio Climático, Connie Hedegaard, "la energía nuclear estará presente durante bastante tiempo".

La reunión fue convocada durante el fin de semana por el comisario de Energía, el alemán Günther Oettinger, para, además, tomar medidas en la UE en caso de necesidad. Es una reunión informal, así lo que se debata y decida solo será una orientación para el futuro. Son esperados también en Bruselas constructores y operadores de plantas nucleares. La representación pública española quedará cubierta por enviados del Consejo de Seguridad Nuclear y del Ministerio de Industria.

Cabe esperar que a la luz de la decisión de Angela Merkel de darse tres meses para repensar si mantener o no el acuerdo de prolongar la vida de las centrales nucleares alemanas, otros países se planteen el mismo dilema. Fuentes comunitarias señalan que en Europa las centrales tienen una vida regular prevista de entre 30 y 40 años, aunque, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, se baraja ampliarla hasta los 60 años. En EE UU se empiezan a realizar estudios pensando ya en los 70 años de vida útil.

Suiza también anunció ayer la suspensión de licencias para la puesta en marcha de tres centrales nucleares que deben entrar en funcionamiento a mediados de 2012, informa Reuters. Las autoridades de Berna quieren revisar las normas de seguridad a raíz de la situación creada en Japón tras el terremoto.

En Sudamérica, Chile vuelve a ser escenario de un duro enfrentamiento sobre la posibilidad de desarrollar fuentes de energía nuclear, algo que está en estudio desde hace años, pero en lo que se habían empezado a hacer avances reales en los últimos tiempos. El propio ministro de Minería y Energía, Laurence Golborne, que en las primeras horas tras el terremoto y el tsunami en Japón difundió twiters defendiendo las centrales nucleares, terminó ayer reconociendo que "lo ocurrido va a afectar evidentemente la discusión a futuro", informa Soledad Gallego-Díaz.

Chile es un país sísmico, que supera fuertemente los índices medios de riesgo de sufrir un terremoto de alta intensidad, como el que padeció en febrero del año pasado. Pese a todo el próximo viernes 18 se firmará en Santiago un acuerdo entre los Gobiernos chileno y norteamericano sobre cooperación en energía nuclear, tema que será objeto de análisis también durante la inmediata visita del presidente Barak Obama.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de marzo de 2011