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Tribuna:

Crónica en blanco y negro

Lo ocurrido estas últimas semanas en el mundo financiero, esto que muchos llaman "los mercados", merece una crónica. Algunos piensan que esto queda muy lejos de su interés. Se equivocan, ya que, desgraciadamente, dado el poder financiero, de esto puede depender su sueldo y su puesto de trabajo en los próximos años. También sus pensiones.

Crónica en blanco. Desde hace días se anuncia que Portugal debe emitir 1.500 millones de euros de deuda y España otros 3.000 millones y que si no consiguen colocarlos a un interés aceptable puede significar la intervención inmediata de la economía lusa y tal vez de la española. Se habla de dificultades, de infartos... Ante tal alarma, durante días bajan de forma persistente las Bolsas europeas y especialmente la española.

Las dificultades de colocación de los 4.500 millones de deuda pública se han exagerado interesadamente

Entretanto, el Gobierno portugués insiste en que está cumpliendo su plan de reducción del déficit y el español asegura que las reformas esperadas se realizaran "con consenso o sin consenso", el Banco Central Europeo empieza a comprar deuda de estos países y la Unión Europea (con el acuerdo alemán, ¡ya era hora!) garantiza que ningún país del euro se dejará caer, y se empieza a hablar seriamente de emitir bonos europeos. ¡Hasta los chinos y los japoneses se comprometen a suscribir parte de la deuda de los países de la UE!

Llega el momento y la colocación de los 4.500 millones se realiza con gran facilidad, la demanda es alta y el tipo de interés queda un cuarto de punto por debajo del esperado (que era del 7% para Portugal y del 4,8% para España), signo de un retorno de la confianza de los mercados. En los tres días siguientes, las Bolsas europeas se disparan al alza y la española, la que más, sube el 10%.

Conclusión de la crónica: la actuación decidida de los Gobiernos portugués y español, y sobre todo la actuación efectiva de los mecanismos de solidaridad europea, han devuelto la confianza a los inversores y han hecho frente a las operaciones especulativas contra estas dos economías y contra el euro. Los Gobiernos han ganado esta batalla a los mercados. Respiremos hondo y no olvidemos la lección.

Crónica en negro. Las dificultades de colocación de los 4.500 millones se han exagerado interesadamente. Durante 2011, los países del euro (Alemania, Francia, Italia, España, Portugal, Bélgica) tienen previsto emitir casi un billón de euros (España sola emitirá 90.000 millones, 30 veces lo que ha colocado ahora). Esta operación era una gota de agua en el océano de la deuda. Hay problemas importantes en las dos economías, pero ¿cuál es la razón de haber centrado el foco en esta pequeña emisión? ¿Por qué se ha magnificado? ¿Ha tenido la operación en su conjunto otras consecuencias aparte de las positivas que he mencionado en la otra crónica? ¿Por qué después de anunciar desastres se ha producido este final feliz?

Examinemos dos aspectos del negocio financiero. Por una parte, los inversores han aceptado financiar los 4.500 millones a un tipo de interés el 0,25% inferior al que estaban inicialmente dispuestos. Con ello han rebajado sus ingresos por intereses, durante los próximos cinco años en 11 millones anuales. Han perdido un negocio de 55 millones.

Pero todo ello ha generado una bajada continua de la Bolsa y una recuperación alocada del 10% en tres días (no hablo más que de España). En esta Bolsa se han contratado en estos 15 días más de 100.000 millones de euros. Con tales variaciones, no es exagerado suponer beneficios de 2.000, 3.000 o 4.000 millones. Dejo de lado las Bolsas europeas, con subidas menores pero con mucho más volumen de contratación. ¿Para quién las pérdidas? No lo sé. ¿Y los miles de millones de beneficios? Una buena parte para aquellos que han comprado en el punto bajo y han vendido al fin de la subida, es decir, para aquellos que preveían, o tal vez sabían, que esto acabaría como acabó. ¿Deben de tener algo que ver con los que han comprado la deuda pública?

Conclusión de la crónica en negro: los Gobiernos están satisfechos, pero algunos actores financieros lo están todavía más. Esto se ha producido con ocasión de una pequeña emisión porque renunciando solo a unos pocos intereses, han generado y aprovechado un negocio muchísimo mayor. No estoy describiendo una conspiración, pero sí una desregulación de "los mercados" que permite libremente a inversores bien informados, estas operaciones. Hasta la próxima.

Seguramente las cosas no son ni blancas ni negras, sino grises...

Joan Majó es ingeniero y ex ministro de Industria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2011