Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Centro Esther Koplowitz (Barcelona) | Excelencia a cargo de la filantropía

Cataluña une esfuerzos en investigación biomédica

La empresaria dona 15 millones de euros

Barcelona
La filantropía de las grandes fortunas se orienta a la alta investigación médica. Dos de los apellidos más adinerados de la península Ibérica, Koplowitz y Champalimaud, han coincidido en apadrinar centros de alto nivel en Barcelona y Lisboa, respectivamente. La de la empresaria Esther Koplowitz es la mayor aportación económica de un particular a la investigación científica en la historia de España: 15 millones de euros, dentro de un presupuesto total de 60 millones que completa dinero público y privado, y que reunirá a 400 investigadores. En Portugal, el Centro Champalimaud de lo Desconocido nace con 120 millones de euros de presupuesto, 300 científicos y el afán de combinar investigación contra el cáncer y atención hospitalaria. Este centro es el primer resultado de los cerca de 500 millones de euros que donó para fines científicos António Champalimaud, el hombre más rico de Portugal hasta su muerte en 2004.

Barcelona ejemplificó ayer hasta qué punto la colaboración público-privada puede cuajar en ambiciosos proyectos científicos. El Centro Esther Koplowitz (CEK) de investigación biomédica, inaugurado ayer gracias a la millonaria aportación de la empresaria española, será un referente en el campo científico-médico con más de 400 investigadores y una inversión superior a los 60 millones, que dotan sus laboratorios con la más moderna y compleja tecnología.

El CEK supone un salto cualitativo en la forma de estructurar la investigación en Cataluña. Si hasta ahora los poderes públicos amparaban la fragmentación de la producción científica, el CEK, en cambio, agrupa a alguno de los centros más punteros en Cataluña. Así, una de las plantas la ocupará por entero el Cresib, que dirige el científico Pedro Alonso para sus investigaciones sobre la malaria. Alonso obtuvo en 2008 el premio Príncipe de Asturias de cooperación internacional. Bajo el mismo techo también estarán el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona; el Pi i Sunyer (Idibaps), la Universidad de Barcelona y el Hospital Clínic, que compartirán infraestructuras, laboratorios y el banco de tejidos y ADN.

De esta forma, todos los equipos científicos reforzarán su colaboración en el ámbito de la investigación genómica y citómica (separación celular). El centro estará especializado en enfermedades metabólicas -diabetes y obesidad-, digestivas, hepáticas y hemooncológicas.

El biobanco, uno de los más grandes de Cataluña, dispone de más de 15.000 muestras de tejido, tanto sano como infectado, de otros tantos pacientes afectados por tumores y de su correspondiente material genético.

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, señaló ayer que la aportación de Esther Koplowitz, de 15 milones de euros, supone la mayor realizada en el campo científico en España y anunció la creación de las acreditaciones Severo Ochoa para reconocer la actividad de los centros de investigación más punteros. Garmendia anunció ventajas fiscales para fomentar el mecenazgo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de octubre de 2010