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La xenofobia en Europa

La UE amenaza con sancionar a Francia

La Comisión expedientará al Gobierno de Sarkozy por las repatriaciones de gitanos - La comisaria Reding recuerda "las expulsiones de minorías en la II Guerra Mundial"

Una Comisión Europea toreada durante semanas por el Gobierno de Nicolas Sarkozy a propósito de las repatriaciones de gitanos rumanos y búlgaros cogió ayer espectacularmente el toro por los cuernos y anunció la próxima apertura de un procedimiento sancionador que en su caso extremo podría sentar a Francia ante el Tribunal de Justicia de la UE. La acusación: violar la legislación europea que prohíbe la discriminación por nacionalidad, raza o religión. "En Europa no hay lugar para la discriminación por motivos étnicos o raciales", tronó la vicepresidenta y comisaria de Justicia, Viviane Reding, al día siguiente de que el secretario francés de Asuntos Europeos, Pierre Lellouche, crecido y seguro de sí mismo, dijera que no toleraba que la Comisión tratara a Francia como si fuese un parvulito.

El engaño de París a Bruselas "es una vergüenza", según Viviane Reding

"En Europa no hay lugar para la discriminación étnica o racial"

"Francia es un gran país. Somos el país fundador de los derechos humanos. No permito que se nos trate como a niños. Francia no está ante un tribunal", bramó el lunes un Lellouche que midió mal sus fuerzas ante la Comisión. Echando fuego por la boca, en una escena raramente vista en Bruselas, Reding salió ayer al paso de lo que consideró intolerables burlas y engaños de París.

Para mayor laceración del "país fundador de los derechos humanos", la comisaria comenzó su declaración diciendo que pensaba que las expulsiones de ciertas minorías eran algo que "Europa no tendría que volver a ver tras la II Guerra Mundial", una evocación de los tiempos del nazismo contra la que también se había alzado Lellouche.

Reding aludió a los contactos mantenidos desde agosto con las autoridades de París sobre las repatriaciones de gitanos, incluida una visita a Bruselas del ministro francés de Inmigración, Eric Besson, acompañado de Lellouche, y anunció: "Ya no podemos creer en las garantías dadas".

En realidad, las redadas en los campamentos gitanos respondían a una circular del Ministerio de Interior francés en la que se fijaba "como prioridad los de los gitanos rumanos", en contra de lo defendido por Besson y Lellouche ante Reding y la comisaria de Interior, Cecilia Malström, a quienes explicaron que se trataba de una medida genérica a favor del mantenimiento del orden público. El largo engaño de París a Bruselas, recién descubierto, "es una vergüenza", según Reding.

"En Europa no hay lugar para la discriminación sobre bases de origen étnico o racial", enfatizó Reding, repitiendo exactamente las palabras pronunciadas la pasada semana por el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, en el Parlamento Europeo. Luego pasó a descubrir el juego sucio francés (críticas acerbas al papel de guardián de los tratados de la Comisión, circulares que se modifican a escondidas). "Llama la atención que una parte del Gobierno francés venga a Bruselas a decir unas cosas mientras otra parte hace lo contrario", se indignó Reding. "Se me está acabando la paciencia. Ya está bien". Conclusión: "Estoy personalmente convencida de que a la Comisión no le quedará otra salida que iniciar un procedimiento de infracción contra Francia".

El procedimiento será por una aplicación discriminatoria de la directiva sobre libertad de circulación y por no haber traspuesto a la legislación francesa las garantías procedimentales que contempla esa directiva. "Ningún Estado puede esperar un trato de favor, en particular cuando los valores fundamentales y las leyes europeas están en juego", remachó Reding. "Eso vale hoy para Francia. Se aplica también a todos los demás, grandes o pequeños".

El procedimiento será lanzado en cuestión de un par de semanas y, salvo rectificación de París aceptable por la Comisión, podría llegar al caso extremo de sentar a Francia en el banquillo del Tribunal de Justicia de la UE, con sede en Luxemburgo.

La legislación europea permite la libre circulación de personas en la Unión y el libre establecimiento en un país durante tres meses, pasados los cuales tienen que poder vivir de sus propios recursos o contribuir a la seguridad social del país de acogida.

La izquierda del Parlamento Europeo, que la pasada semana condenó a Francia por su política para con los gitanos, celebró ayer la mano dura de la Comisión con Sarkozy, aunque lamentó que no hubiera intervenido antes.

Dos meses de política represiva

- 17 de julio. Un joven gitano de 22 años muere de un disparo en Saint-Aignan, tras saltarse un control, según la policía. En la localidad se producen violentos disturbios.

- 28 de julio. El Gobierno francés anuncia que desmantelará en tres meses 300 campamentos ilegales.

- 31 de julio. Sarkozy anuncia nuevas medidas contra la delincuencia. Entre ellas, la posibilidad de quitar la nacionalidad a los extranjeros que ataquen a los policías.

- 6 de agosto. Francia empieza los desalojos. El primer campamento desmantelado es el de Saint-Etienne.

- 19 de agosto. Empiezan las deportaciones de gitanos con el envío de tres aviones a Bucarest. Se prevé expulsar a 700 personas hasta finales de septiembre. El ministro de Inmigración, Eric Besson, dice que se trata de un "retorno voluntario". El presidente de Rumania, Traian Basescu, pide un plan de integración europea para los romaníes.

- 31 de de agosto. Un tribunal francés anula siete órdenes de expulsión de gitanos dictadas por la policía.

- 2 de septiembre. La UE pide explicaciónes para averiguar si se han producido expulsiones individuales, según las normas europeas, o deportaciones masivas.

- 4 de septiembre. Miles de personas protestan en Francia por la política de extranjería de Sarkozy y la expulsión de gitanos.

- 9 de septiembre. El Parlamento Europeo aprueba una resolución de condena a Francia y pide el fin de las expulsiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de septiembre de 2010

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