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Fomento planea utilizar a militares para suplir a controladores de baja

El Gobierno advierte de que aplicará la medida en casos "excepcionales" - La fiscalía "examinará" las ausencias por motivos médicos de los trabajadores

Ronald Reagan recurrió a controladores militares para suplir a los civiles que se declararon en huelga en 1981 en Estados Unidos, a los que luego despidió. El caso en España es diametralmente distinto, pero la sustitución por soldados puede darse también porque las bajas médicas de los últimos meses se han convertido en una grave y repentina epidemia, que AENA juzga como una huelga encubierta -que puede bloquear el tráfico-, y los controladores como resultado de la situación "límite" en la que trabajan desde que cambiaron sus condiciones.

El ministro de Fomento, José Blanco, se ha puesto de acuerdo con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la ministra de Defensa, Carme Chacón, para emplear a controladores militares en casos "excepcionales" en los que las bajas puedan bloquear un aeropuerto, tal y como se contempla en la Ley de Seguridad Aérea. Los militares comenzarán los cursos de adaptación en próximos días y la formación será "rápida", según Blanco.

El gremio en Barcelona presenta 324 denuncias en cinco meses

El Colegio de Pilotos critica que Fomento recurra al Ejército

Desde que entró en vigor la ley con nuevas condiciones laborales para el sector, en febrero, las bajas de estos profesionales se han triplicado e incluso cuadruplicado: de unos 1.200 días de baja en enero y febrero a 3.458 en mayo, 4.315 en junio y, en los primeros 18 días de julio, 3.159. El Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido, anunció que la Fiscalía "examinará" las ausencias de los controladores para "garantizar que los desplazamientos de los ciudadanos españoles no se vean afectados por los intereses de una minoría", pero que, de momento, no se puede anticipar nada en torno a una posible investigación.

Blanco advirtió de que si las ausencias repentinas -por estrés, agotamiento, taquicardia, etcétera- son ciertas, las dolencias no son compatibles con las exigencias psicofísicas de su puesto. Además, aseguró que el número de horas que van a trabajar este año, por ejemplo, en el centro de control de Barcelona, es un 15% inferior al de 2009, pero el año pasado cobraban las horas extraordinarias al triple de las ordinarias. "Con más dinero parece que había menos dolores y menos estrés", remachó irónico.

La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) se revolvió ayer contra estas críticas y tachó de "imprudente" la propuesta de Blanco, ya que los militares "no tienen la misma preparación que nosotros, y hay claras diferencias entre su trabajo y el nuestro", según el portavoz del sindicato, que recordó un accidente ocurrido en Francia en 1973, cuando se tomó la misma decisión. El Colegio Oficial de Pilotos de Aviación Comercial criticó que la medida "no aporta suficientes garantías".

Pero Sodecta, la organización de controladores aéreos militares, recordó este colectivo lleva "más de 30 años gestionando aviones civiles en aquellas dependencias militares que están abiertas al tráfico aéreo civil" como Valladolid o Murcia. Fuentes de Defensa agregaron que los militares también ha controlado el aeropuerto de Kabul. Los secretarios generales de UGT y CC OO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, advirtieron de la "nefasta posibilidad" de que el Gobierno "aproveche" las bajas para "retroceder en los derechos de los trabajadores".

Aunque las bajas se producen en todos los aeropuertos, AENA ha centrado la atención en el centro de Barcelona, donde también ayer estaba de baja una cuarta parte de los controladores convocados: faltaron 13 de 53 y hubo una cuarentena de retrasos en los 830 vuelos programados. En Galicia, de los cinco controladores de Santiago, había dos de baja.

USCA defendió que la mayor parte de estas ausencias corresponden a bajas de larga duración o permisos de maternidad, entre otros. Las repentinas aseguran que son minoritarias. El sindicato critica la organización de AENA -ha presentado 324 denuncias en Barcelona en cinco meses- y le acusa de extremar la carga de trabajo: "Damos el mismo servicio con la misma calidad y seguridad a costa de nuestra salud", aseguró el portavoz. Camilo Cela, presidente de USCA, que acusó a Fomento de llevar a cabo "una manipulación grosera de la realidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de julio de 2010