ACUERDO ENTRE PRESIDENTES | El conflicto sobre el Estatuto de Cataluña

Pacto para exigir el Estatuto íntegro

Zapatero y Montilla logran que el Congreso y el Parlamento catalán lleguen a sendos acuerdos contra el recorte de la carta autonómica para recuperar su potencial

José Luis Rodríguez Zapatero y José Montilla lograron ayer enterrar, o al menos reducir sensiblemente, el nivel de enfrentamiento entre el Gobierno central y la Generalitat de Cataluña a cuenta del recorte del Estatuto. Las conversaciones de los últimos días al más alto nivel entre las cúpulas del PSOE y del PSC desembocaron ayer en un pacto global que se visualizó con diferentes fórmulas en el Congreso y en el Parlamento de Cataluña y que implica el compromiso del Gobierno central de rescatar por medio de la negociación política buena parte de lo recortado por el Tribunal Constitucional.

En el Parlamento catalán, Montilla logró los apoyos suficientes tanto de sus socios del tripartito (PSC, ERC e ICV) como de Convergència i Unió para aprobar un pacto de mínimos que visualiza que Cataluña no capitula ante el recorte del Estatuto. El texto aprobado, dirigido al conjunto de España, pero también a los catalanes que se manifestaron el pasado sábado en defensa del Estatuto es, ni más ni menos, que el preámbulo íntegro de la carta autonómica, que define Cataluña como "nación".

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El texto no convence a nadie en Cataluña pero pudo ser aprobado porque ninguno de los partidos que participó en la manifestación en defensa del Estatuto quería aparecer ante su electorado como responsable de romper la unidad. Menos cuando las elecciones están a la vuelta de la esquina en Cataluña. El PSC quería un texto que reclamara la integridad del Estatuto, sin más, mientras que Convergència i Unió y Esquerra Republicana buscaban dotar la resolución de un toque soberanista. La posibilidad de que lo aprobado acabe votándose también en el Congreso hizo ponerle el freno al presidente de la Generalitat, José Montilla, que no quería un nuevo enfrentamiento con sus socios del PSOE.

De ahí que Montilla planteara un pacto que Convergència i Unió no se esperaba pero que no pudo rechazar al haberse comprometido a apoyar cualquier iniciativa que presentara el Gobierno catalán. Se trataba de volver a poner a votación el preámbulo del Estatuto con un breve encabezamiento de rechazo a la sentencia del Tribunal Constitucional pero que deja claro el "respeto a las instituciones en que se organiza el Estado de derecho".

El acuerdo llegó después de un debate en el que Montilla evitó el cara a cara con el líder de CiU, Artur Mas. Montilla sí quiso enviar un mensaje de fondo al conjunto de España recordando que no apoya la vía independentista en Cataluña pero advirtiendo que cualquier cosa puede ocurrir si no se respeta la voluntad del pueblo. Hubo varias cargas de profundidad contra el Tribunal Constitucional, al que Montilla acusó de erigirse por encima del poder legislativo y ejecutivo, "una atribución que no tiene ni debe tener". También señaló la vía jurídica y política que se propone a seguir a partir de ahora, aunque sin plazos fijados. "Cuando se den las condiciones favorables, habrá que recuperar las garantías jurídicas" del Estatuto recortado, muy probablemente por medio de una reforma de la Constitución que reconozca explícitamente nuestra realidad nacional", señaló.

"Si España quiere dar una solución al secular problema catalán, ha de estar dispuesta a cambiar", dijo lamentando los años de "maltrato" hacia Cataluña por parte del PP a cuenta del Estatuto.

Preguntada por la disposición a una reforma constitucional, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega afirmó que no tiene "prejuicios" al respecto (el Gobierno lo planteó en la pasada legislatura), pero advirtió de que es una cuestión que requiere "tiempo y consenso". Además, opinó que las aspiraciones de Cataluña caben en la actual Constitución y no es necesaria la reforma.

Montilla y el PSC quieren evitar que lo aprobado ayer en el Parlamento sea interpretado como un desafío al PSOE. De hecho, ni el PSC ni ningún otro partido catalán tiene por ahora interés en trasladar al Congreso lo aprobado ayer en Cataluña. Unos porque creen que se queda corto y otros, singularmente el PSC, porque consideran que el Congreso ya votó este preámbulo y no es necesario forzar más las cosas en el momento actual. Todos se han fijado el lunes como fecha para decidir.

Convergència i Unió acabó pactando tras intentar por todas las vías que el tripartito tuviera que votar dividido, algo que habría sido un torpedo para la coalición que sostiene a Montilla a escasos cuatro meses para las elecciones. De hecho, Mas, al contrario que Montilla, cree que el pacto estatutario no puede rehacerse. "La Cataluña autonómica y constitucional de los últimos 30 años no tiene continuidad eficaz", dijo. Y reclamó que Cataluña emprenda "un nuevo camino sin límites". Por la tarde, esta soflama soberanista se desinfló con la abstención de CiU a la propuesta de resolución de Esquerra que pedía un referéndum de independencia.

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El presidente catalán, José Montilla (izquierda), da la mano al líder de CiU, Artur Mas, ayer en el Parlamento catalán.
El presidente catalán, José Montilla (izquierda), da la mano al líder de CiU, Artur Mas, ayer en el Parlamento catalán.TEJEDERAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 17 de julio de 2010.

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