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Reportaje:

Una experta, en la Biblioteca Nacional

Glòria Pérez-Salmerón pertenece al patronato que enjuiciará su elección

La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, se tomó su tiempo -dos meses- para buscar sustituto a Milagros del Corral al frente de la Biblioteca Nacional (BNE), pero no se fue lejos. Glòria Pérez-Salmerón, la elegida, se sienta en el patronato de la institución y pertenece a la comisión permanente. Eso no la convierte en alguien de la casa, pero tampoco es del todo ajena a ella.

Pérez-Salmerón, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística y licenciada en Documentación, trabaja en la Diputación de Barcelona como jefa de la oficina de asistencia en administración electrónica. Con su elección, la ministra se ha decantado por una especialista en la gestión de bibliotecas en lugar de alguien con más proyección pública y más desconocimiento de la gestión, como había ocurrido en el pasado con escritores como Rosa Regàs, Luis Racionero o Jon Juaristi.

El nombramiento de Glòria Pérez-Salmerón será propuesto por la ministra al patronato en una reunión convocada de urgencia para mañana. En Santander, González-Sinde destacó los contactos internacionales y la experiencia en la digitalización de archivos de Pérez-Salmerón, a la que considera idónea para pilotar el tránsito de lo analógico a lo digital en la biblioteca, que está a punto de cumplir sus 300 años de historia.

Alta dirección

La tempestuosa salida de Milagros del Corral de la BNE causó un pequeño terremoto en el mundo de la cultura. Del Corral, que había sido nombrada por el anterior ministro César Antonio Molina en 2007 en sustitución de Rosa Regàs, gozaba de reconocimiento interno y externo. Su renuncia al cargo se produjo tras la devaluación de la categoría administrativa de la BNE -pasó de dirección general a subdirección- para recortar gasto público (se suprimieron 32 direcciones generales en el Gobierno).

Aunque la devaluación no significaba tanto una merma retributiva para la directora -le ofrecieron un contrato de alta dirección-, acarreaba otro tipo de pérdidas como la disposición de coche oficial. Sobre todo, para Del Corral, evidenciaba algo peor: "Me duele mucho ver a la BNE en la lista ominosa de las 32 direcciones generales más inútiles. Pone de manifiesto el escaso peso de la cultura en España", lamentó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de julio de 2010