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Apoyo con matices a la reforma laboral

El gobernador pide flexibilidad en los convenios y retirar trabas a los eventuales

"Le quiero felicitar porque finalmente se sale con la suya". El diputado de IU-ICV Joan Herrera fue el que mejor resumió ayer el balance de la batalla ideológica que han mantenido el Banco de España -convencido de la necesidad de adoptar profundas reformas estructurales- y el Gobierno de Zapatero -forzado por el acoso de los mercados a cambiar de opinión-. Miguel Ángel Fernández Ordóñez comparecía en la Comisión de Economía del Congreso. Y a su izquierda se sentaba el hombre que mejor ejemplifica la derrota de los postulados más izquierdistas: Antonio Gutiérrez, diputado socialista y ex líder de CC OO, que ayer se negó a apoyar la reforma laboral que votaba su grupo.

"Estoy muy feliz de que se haya presentado la reforma, que tiene un punto importantísimo. Cuando los empresarios estén de acuerdo con los trabajadores en cambiar condiciones lo podrán hacer", dijo ayer Fernández Ordóñez que, sin embargo, critica el proyecto de ley por no modificar algunos aspectos sustanciales.

Los dos grandes peros que pone el gobernador a la reforma atañen a la negociación colectiva y a la contratación temporal. "Lo más cuestionable es la imposición de nuevos límites a la temporalidad. En las condiciones actuales, con más de cuatro millones y medio de españoles en paro, es crucial mantener abiertas todas las oportunidades de creación de empleo y no perjudicarlas lo más mínimo", señaló.

Pese a estas discrepancias que, según dijo, espera que se maticen durante la tramitación parlamentaria, alabó la nueva trayectoria del Gobierno, decidido a dejar el déficit público en el 6% del PIB. Fernández Ordóñez, sin embargo, no se resistió a señalar que él mismo reclamaba esas medidas desde hace tiempo. "España ha tomado el rumbo de resolver los mismos problemas que nosotros ya habíamos diagnosticado hace dos años", dijo. Además, el Banco de España dejó claro que no todas las administraciones públicas se están tomando con la misma seriedad las políticas de ajuste. "Las medidas anunciadas hasta ahora por la mayoría de comunidades autónomas y ayuntamientos están muy lejos de responder a la reducción radical del gasto público improductivo que nuestra economía necesita", señaló.

Pero los cambios no se agotan en el mercado laboral y en las cuentas públicas. Fernández Ordóñez animó al pacto de Toledo a reformar las pensiones para aumentar la confianza. El ministro Celestino Corbacho, que comparecía a la misma hora en la sala contigua, recogió el guante: anunció que en tres meses también estará lista esta reforma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de junio de 2010