El mayor plan de ajuste de la democracia

Del 'impuesto de la envidia' al de solidaridad de las fortunas

En Alemania, el tipo máximo es del 42%, al que se añade un 3% a los que ganan más de 250.000 euros. En Francia, un contribuyente no puede pagar más del 50% de lo ganado. Y en Italia, la presión máxima es del 43%.

- Alemania. La "gran coalición" entre democristianos y socialdemócratas (SPD) que presidió Angela Merkel entre 2005 y 2009 introdujo un llamado impuesto para los ricos, informa Juan Gómez. Es conocido también como impuesto a millonarios y, entre sus detractores, como el impuesto de la envidia. Desde 2007, las personas que ingresan más de 250.000 euros anuales y los matrimonios que ingresan más de medio millón de euros pagan un 3% adicional sobre el tipo máximo, que es del 42%. Por tanto, los que más ganan entregan al fisco el 45% de sus ingresos. Los autónomos quedaron exentos de la polémica reforma. Para los que no llegan al impuesto para ricos, el tramo más alto del IRPF alemán (42%) se aplica a partir de 52.882 euros anuales para los solteros y de 105.764, para los matrimonios.

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- Francia. Francia cuenta con un impuesto, denominado impuesto de solidaridad de las fortunas, instaurado por François Mitterrand, que grava a los contribuyentes con más patrimonio y rentas, informa Antonio Jiménez Barca. Este año se aplicará a todo aquel que tenga más de 790.000 euros de patrimonio. Nicolas Sarkozy, al llegar al poder, en 2007, no lo retiró, pero lo limitó estableciendo lo que se denomina el escudo fiscal, que impide, por ley, que un contribuyente pague en impuestos más del 50% de lo ganado al año. El ministro de Trabajo, Eric Woerth, adelantó el viernes que el Gobierno prepara una nueva tasa para las rentas más altas y los rendimientos de capital encaminada a engordar el fondo de pensiones.

- Italia. En Italia no existe ningún impuesto específico para las rentas altas. La imposición es proporcional a lo que se gana, pero en cinco tramos, informa Lucía Magi. Hasta los 15.000 euros anuales, el contribuyente paga el 23% de su renta. Hasta los 28.000 euros, el 27% y hasta los 55.000 euros, el 38%. Quien declare entre 55.000 y 75.000 vierte en las arcas públicas el 41%. A partir de ahí, la presión fiscal es del 43%. Da igual que se gane 76.000 o un millón de euros. No obstante, en Italia los ricos parecen una rara avis. Según los últimos datos de Hacienda de enero 2010, existen 41,7 millones de contribuyentes. Sólo el 0,3%, tres de cada mil, declara ganar más de 150.000 euros al año (149.323 personas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de mayo de 2010.

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