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La lucha contra la malaria pisa el acelerador

GSK cede a la investigación 13.500 compuestos activos

Más de 13.500 moléculas que en laboratorio han inhibido el crecimiento del parásito de la malaria están disponibles desde hoy para que los investigadores de todo el mundo interesados trabajen con ellas, lo que acelerará la llegada de nuevos medicamentos. Es un hecho insólito en el sector a esta escala y refleja el impulso mundial, de la mano de la OMS y de la filantropía privada, para luchar contra una plaga que mata a un niño en África cada 30 segundos.

La primera etapa, la selección de estas moléculas, la ha hecho, en Madrid, el gigante farmacéutico GlaxoSmithKline (GSK), con la misma técnica de cribado de su inmensa colección de compuestos que utiliza para buscar remedios a cualquier enfermedad que le interese económicamente. Pero con la malaria no se puede ganar dinero, así que GSK decidió hacer el trabajo, que duró más de un año y ha sido financiado en parte por la Medicines for Malaria Venture, pero renuncia a patentar sus resultados, como aportación al esfuerzo mundial contra la enfermedad.

El 60% de las moléculas funciona frente al parásito resistente

"Aquí somos unos 125 científicos y no podríamos investigar más de dos o tres de las moléculas, así que pedimos a la comunidad científica que mire la base de datos e intente usar esos compuestos como herramientas, y que hagan públicos sus resultados", explica José Francisco García Bustos, director de Biología en el Centro para el Descubrimiento de Medicamentos para Enfermedades de Países en Desarrollo, inaugurado en 2001, que GSK tiene en Tres Cantos (Madrid). García Bustos ha dirigido el análisis de los más de dos millones de compuestos de la colección de la empresa, cuyos resultados publica hoy la revista Nature, junto a otro estudio similar con una colección menor que también aporta nuevos puntos de partida contra la malaria.

Un resultado que induce al optimismo es que un 60% de los compuestos seleccionados resultan ser activos frente a la cepa del parásito que es resistente a los escasos tratamientos disponibles. La resistencia es uno de los grandes problemas de la malaria, como sucede con cualquier enfermedad infecciosa.

Además, el 80% de los compuestos han sido sintetizados en la compañía, por lo que no son de conocimiento público y sorprenderán a muchos científicos, explican en la empresa. "Son moléculas sencillas, fácilmente sintetizables, porque lo que buscamos es el objetivo fijado por la OMS para el tratamiento, que incluye que sea de administración oral, eficaz en tres días y que el coste total no supere el dólar", señala el científico español. La información, junto a herramientas informáticas de uso libre, está en tres bases de datos biológicos como punto de partida para el largo proceso de obtener nuevos medicamentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de mayo de 2010