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La primera crisis del euro | La reacción de los inversores

Europa inyecta euforia en los mercados

Los inversores aplauden el histórico paso en la integración económica - La Bolsa española avanza un 14,4%, la mayor subida desde su creación

Al final, lo único que ha bastado para ahuyentar a "la manada de lobos" de la que habló el fin de semana el ministro de Finanzas sueco ha sido un gesto tan viejo como eficaz: poner la chequera encima de la mesa. Después de una semana en la que se prodigaron los discursos de apoyo a Grecia sin ninguna medida concreta, los líderes de la zona euro aprobaron en la madrugada del domingo -justo a tiempo para que las Bolsas asiáticas se contagiaran del optimismo- un fondo de hasta 750.000 millones con el que se pretende dar estabilidad a la moneda única. Este movimiento no sólo ha impulsado a los mercados, que vivieron ayer una jornada de subidas históricas. También marca un paso fundamental en el compromiso de la Unión Europea de respaldar a sus socios más débiles e inicia el camino que puede desembocar en un Gobierno económico común.

La prima de riesgo española se reduce de 160 a menos de 100 puntos básicos

Las acciones del Santander, BBVA y Popular suben más del 20%

"Cualquier intento de especular con la zona euro fallará. Todos los Estados apoyarán a cualquier socio que tenga dificultades", dijo ayer el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso. El mismo que en la madrugada del viernes había declarado que salvarían al euro "cueste lo que cueste".

El acuerdo político cerrado el domingo se complementa con la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de comprar deuda pública a través de los bancos centrales de cada país. Jean-Claude Trichet anunció esta medida en abierta contradicción con lo que había dicho el jueves. "Es verdad que los Gobiernos han logrado revertir la situación de extrema urgencia. Pero lo más importante de lo que sabemos por ahora ha sido el discurso del BCE. Supone el embrión de un futuro Tesoro europeo. Con ambición política podría ser que esta crisis, en vez de acabar con la Unión, suponga su reforzamiento. Ya pasó en 1993. Entonces se pensó que las tensiones podían fulminar el Sistema Monetario Europeo, y en lugar de eso, cinco años más tarde nacía el euro", subraya Juan Ignacio Crespo, de Thomson Reuters. "Europa ha ganado esta batalla a los especuladores. Hemos conseguido tiempo, pero las dudas seguirán. Necesitamos mayor coordinación, no sólo en materia fiscal y monetaria", añade el catedrático Santiago Carbó.

Lo cierto es que, al menos por ahora, los mercados pueden respirar tranquilos. Si el movimiento bursátil resultó espectacular, no lo fue menos en el mercado de deuda, verdadero motivo de esta crisis que, según reconocieron el pasado viernes líderes como Trichet y los líderes francés y español, Nicolas Sarkozy o José Luis Rodríguez Zapatero, ha puesto a Europa al borde del "riesgo sistémico". Esto es, del colapso económico. Lo mismo que ocurrió tras la quiebra de Lehman Brothers.

Los inversores que daban por descontada la incapacidad de Grecia para hacer frente a sus compromisos futuros de pago han cambiado de opinión tras la lluvia de millones y, sobre todo, tras la compra masiva de deuda pública por parte del BCE. La prima de riesgo de la deuda que emite Atenas, que se había disparado hasta casi los 1.000 puntos básicos, cayó ayer por debajo de los 500. Es decir, la deuda griega a 10 años ha pasado de soportar unos intereses superiores al 12% al 7,7% actual. Más espectacular es aún la mejora en el bono a dos años, que en un solo día ha mejorado más de 10 puntos porcentuales.

El potencial alivio para las arcas públicas se extendió ayer a los países europeos con una situación fiscal más preocupante: Irlanda, Portugal, Italia y España. En el caso español, la prima de riesgo del bono a 10 años se redujo de 160 a menos de 100 puntos básicos. La rentabilidad exigida al bono a dos años bajó del 2,85% al 1,91%. El anuncio de la inyección de liquidez también sirvió para dar fuerzas al euro, que en algún momento llegó a superar los 1,30 dólares.

España, como uno de los países en el punto de vista de los especuladores, se ha convertido en el caso paradigmático de esta vuelta del calcetín. El Ibex subió ayer un 14,43%. Con este alza espectacular, la Bolsa recupera el terreno perdido durante los cinco días anteriores. Porque si la semana pasada se convirtió en la segunda peor desde la creación del Ibex, será difícil olvidar el lunes 10 de mayo, cuando el Ibex subió como nunca antes lo había hecho. Continuando con la vuelta al calcetín, los bancos, las más castigadas hace unos días, se convirtieron ayer en la niña bonita del parqué. Los dos gigantes, Santander y BBVA, subieron el 23% y el 22%. El Popular, un 20%. Los inversores que hace sólo unas horas huían de la banca, y más si venía de los países de la periferia del euro, corren ahora en su búsqueda con la misma pasión.

La euforia se contagió a todas las Bolsas del mundo, especialmente las de la zona euro. Alemania, una vez más, se comportó como el alumno que siempre saca buenas notas sin llamar mucho la atención: si en los días de desplomes era la que menos caía, ahora sube, pero no de una forma tan violenta.

El acuerdo cerrado el fin de semana tiene, según Santiago Carbó, dos debilidades: el riesgo moral en el que pueden incurrir los países con más problemas al creer que siempre serán rescatados si incurren en demasiados gastos y el de no atajar los desequilibrios europeos. "Si no hacemos nosotros los deberes, corremos el riesgo de que nuestros socios nos llamen la atención. La barrera que los Gobiernos han puesto ahora es muy difícil de saltar por los especuladores, pero habrá que estar vigilantes, porque los tiburones pudieron acabar con los anteriores planes de ayuda", sostiene Carbó.

Los especuladores impulsan el alza

El fabuloso repunte de ayer habrá dado más de un susto a aquellos que apostaron por la continuidad de la desgracia. Se trata de los especuladores, las bestias negras de los países que más caro han pagado sus desequilibrios fiscales. Algunos de estos inversores que apuestan por bajadas futuras -tanto en Bolsa como en el mercado de la deuda- se dedican a las posiciones en corto con opciones, futuros o tomando en préstamo títulos para venderlos apostando a que su valor caerá. Y entonces comprarlos más baratos. O comprando seguros de impago, en el caso de la deuda.

El problema para estos modernos cazarrecompensas -y la alegría para los que habían recibido el ataque especulativo- es que la inyección de confianza que ha hecho Europa puede acabar con esta espiral bajista. Al dispararse el valor de los títulos, este tipo de inversores se dedica a cerrar posiciones para minimizar pérdidas. Y esta operación retroalimenta la subida en los mercados, lo que en parte explica que ayer se rompieran todos los techos.

Se ha criticado la voracidad de los que se apoyan en la debilidad de un determinado valor (o país) para atacar: ellos pueden responder que si su actuación basta para hundir las finanzas de un país, es que hay algo en ese país que no funciona bien.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de mayo de 2010

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