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La primera crisis del euro

España reducirá 15.000 millones más de gasto en 2010 y 2011

El recorte del déficit se acelera para calmar a los mercados

España ha decidido apretarse un poco más el cinturón este año y el próximo para enviar una señal de austeridad y credibilidad a los mercados. El Gobierno aplicará un recorte adicional del gasto de 15.000 millones de euros para contener el déficit de 2010 y 2011. Este año, se ahorrará medio punto más del PIB, lo que supondrá un esfuerzo extra de 5.000 millones, y el próximo se restará un punto al desequilibrio previsto, equivalente a 10.000 millones de euros adicionales. La presión de los mercados ha podido más que la voluntad del Gobierno de no forzar recortes drásticos del déficit.

La vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, tenía previsto anunciar ayer esta aceleración en el recorte del déficit a sus socios europeos en la reunión del Ecofin. Con esos cambios, el déficit previsto para este año, que ascendía hasta ahora al 9,8% del producto interior bruto (PIB), se quedará en 9,3%, y el de 2011 pasará del 7,5% al 6,5%. El nuevo recorte propicia una pendiente más suave hacia 3% que se pretende lograr en 2013, como exige la Comisión Europea.

El Ejecutivo estudia ahora cómo repartir esos sacrificios

La medida se suma al ahorro de 5.000 millones que ya se anunció en febrero

La decisión española responde a la estrategia que pactaron el pasado viernes los países del euro para calmar a los mercados. Los miembros del Eurogrupo acordaron enfatizar las señales de austeridad que se envían a los mercados para evitar que se ensañen con los Estados miembros y, en particular, con los países más vulnerables, como Portugal, Irlanda y España.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró la pasada semana, tras entrevistarse con el líder del PP, Mariano Rajoy, que no habría un recorte "drástico" del gasto para no poner en peligro la recuperación económica. Sin embargo, a la vista del comportamiento de los mercados y tras la reunión del Eurogrupo del viernes, se produjo un cambio de rumbo. Fuentes gubernamentales señalan que este nuevo ajuste provendrá de recortes tanto del gasto como de la inversión. Salgado no aclaró ayer las grandes líneas, por lo que habrá que esperar a la comparecencia de Zapatero el próximo miércoles en el Congreso de los Diputados.

La duda reside en qué partidas se verán afectadas ahora, cuando ya todos los departamentos han ajustado mucho sus cuentas y el margen para nuevos tijeretazos se reduce. En febrero -cuando los mercados ya habían empezado a ensañarse con Grecia y, en menor medida, con España- se anunció un plan de ahorro de 5.000 millones. En ese caso, la inversión fue la gran penalizada, con el 40% de los recortes atribuidos a los ministerios, que asumieron 3.500 millones. A la cabeza de los damnificados se situó el Ministerio de Fomento, el de mayor capacidad inversora. Los 1.500 millones restantes se obtuvieron del Fondo de Contingencia, una hucha para afrontar imprevistos.

El Ejecutivo estudia ahora cómo repartir esos sacrificios adicionales, que en principio sólo iban a afectar a 2011 pero que finalmente se aplicarán también en 2010. Son los planes de 2011 los que más dudas suscitan entre los analistas, pues se basan en previsiones económicas alejadas de las de la mayoría de los expertos. En el informe que certificaba el pasado viernes la salida de la recesión, el Banco de España consideró demasiado optimista el escenario macroeconómico previsto y anticipó la jugada de ayer al considerar que el ajuste anunciado "puede requerir adoptar medidas complementarias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de mayo de 2010