La Armada no sabe qué hacer con la estatua de Franco

Seis días después de que la Armada arrancase la mole de su pedestal al aire libre en el patio de Herrerías del arsenal ferrolano, la escultura sigue a la intemperie, aunque oculta bajo una lona gris en zona de acceso restringido junto a la escuela naval Antonio de Escaño de Caranza.

La Armada dijo que la guardaría en un almacén militar de repuestos, pero la estatua se quedó en la calle por falta de espacio. Y parece que allí seguirá de momento. "No sé cuanto tiempo se quedará ahí", señaló ayer un oficial de la Marina, que no supo precisar que harán con la escultura. La estatua no puede verse desde el exterior y está cubierta por una lona para ocultarla de las miradas curiosas.

La efigie, que representa al dictador a caballo, es una mole de seis metros y medio de altura y siete toneladas. Para trasladarla se construyó una jaula metálica. El pasado jueves cruzó todo el arsenal ferrolano y se paseó por delante del astillero Navantia. Hicieron falta más de tres horas, un camión, una grúa y una docena de operarios para moverla, pero el azar quiso que se quedara fuera del almacén porque no hubo forma de acomodarla en el interior.

La gigantesca estatua fue un regalo de la ciudad al dictador en 1967. El Ministerio de Defensa exigió en enero al Ayuntamiento de Ferrol que la retirase para cumplir con la Ley de Memoria Histórica.

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