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Merkel: cada país debe ganarse a los mercados

La canciller alemana defiende ante Zapatero la reducción del déficit

La canciller alemana, Angela Merkel, se mostró ayer inflexible. En presencia del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que la mejor forma de evitar los ataques especulativos, denunciados por Grecia y España, es cumplir el Pacto de Estabilidad y recortar el déficit público al 3% del PIB. Aunque admitió que los mercados trabajan "en contra" de la moneda europea, aseguró que la solución pasa por volver a la ortodoxia presupuestaria, para que el euro no pueda ser "atacable".

Merkel, que el viernes recibirá al primer ministro griego, Yorgos Papandreu, omitió cualquier referencia a un hipotético plan europeo de rescate de Grecia y advirtió que recuperar la confianza de los mercados "es una tarea que debe asumir cada país por sí solo". Como concesión, se mostró dispuesta a "acompañar" a Atenas en el cumplimiento de su promesa de reducir este año cuatro puntos del déficit, lo que sólo será posible a costa de enormes sacrificios.

A su lado, Zapatero, declarado partidario de subordinar la reducción del déficit a la recuperación económica, defendió que el Pacto de Estabilidad es "una regla fundamental que debe cumplirse", pero se mostró convencido de que Grecia superará sus problemas.

Merkel recibió a Zapatero en los jardines de Herrenhäuser, en el antiguo palacio de la Casa de Hannover, antes de inaugurar la CeBit, la más importante feria internacional sobre tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TIC), donde el presidente español defendió la necesidad de crear un mercado único digital europeo. España figura este año como país invitado de una feria a la que han acudido 86 empresas e instituciones españolas.

Zapatero acudió a Hannover acompañado por los ministros de Asuntos Exteriores, Industria y Ciencia e Innovación. La última reunión entre Zapatero y Merkel se produjo en noviembre pasado cerca de Berlín, a donde el primero llegó, con considerable retraso, procedente de Atenas, tras almorzar con un recién nombrado Papandreu.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de marzo de 2010