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La primera crisis del euro

La UE prepara el rescate de Grecia

Los países del euro se movilizan por primera vez para salvar a un socio - Alemania lidera una solución con avales u otra de intervención al estilo del FMI

Los preparativos de la UE para lanzar un plan de salvación urgente para remediar la desestabilización de las finanzas griegas y aplacar los temores sobre un posible impago provocaron ayer una fuerte recuperación de los títulos de deuda pública griega y despejaron parte de las incertidumbres sobre la zona euro. Las dificultades griegas y su posible impacto en el conjunto de la eurozona dominaron ayer el debate del Parlamento Europeo, que ratificó el nombramiento de la nueva Comisión Barroso. Un rescate como el que se prepara no tiene precedentes en la eurozona.

La UE está preparando un mecanismo de intervención similar al del Fondo Monetario Internacional (FMI) para actuar en Europa. En la operación están trabajando desde hace varias semanas los responsables de Economía de Francia y Alemania. Se trata de establecer un mecanismo que permita facilitar préstamos o las garantías necesarias a los países con dificultades. Se trata de cortar de raíz el principal foco de inestabilidad de la zona euro y evitar un contagio que empieza a sacudir a países como Portugal, Irlanda o España. El plan está liderado por Alemania y el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, está al tanto del mismo, según algunas fuentes. En todo caso, un portavoz del Gobierno alemán señaló que la decisión aún no está tomada y, aunque hay quienes urgen para una respuesta contundente en la cumbre europea de este jueves, no hay garantías de que para entonces haya un acuerdo sobre el plan de rescate.

Fuentes comunitarias aseguraron ayer que varios países europeos estaban "comprando cantidades masivas de deuda pública griega desde hace varios días con la máxima discreción para contribuir a contener las dificultades que padece este país". El Tratado impide que el BCE ayude a un país para cumplir sus obligaciones con sus emisiones de deuda, pero no impide que la Unión o algunos países se puedan concertar para apoyar a un país en dificultades.

Medios anglosajones y algún destacado economista de think tanks como Bruegel han insistido en la necesidad de que Grecia acuda al Fondo Monetario Internacional. Los máximos responsables comunitarios han expresado su rechazo frontal a esta intervención del FMI, asegurando que la UE tiene "los medios suficientes" para afrontar el problema.

Varias manifestaciones de responsables económicos de la UE hicieron referencia de manera más o menos genérica a estos preparativos. Olli Rehn, que hoy será efectivamente nombrado el nuevo comisario de Asuntos Económico y Monetarios, manifestó ayer que se podría ofrecer a Grecia "un apoyo en el amplio sentido de la palabra". También trascendió que Trichet abandona un día antes una reunión en Sidney para asistir a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebra mañana en Bruselas. Desde Alemania se hicieron diversas alusiones a un posible rescate.

Elena Salgado, la vicepresidenta económica de España, país que preside la Unión indicó también que "difícilmente la primera economía del mundo va a abandonar a uno de sus miembros". "La eurozona en su conjunto va a apoyar a los países que tengan dificultades", añadió anoche en una entrevista en CNN+.

Durante la jornada de ayer, Grecia experimentó un cierto alivio. Su bono a 10 años experimentó su mayor subida desde 1998, según Bloomberg. Consecuentemente, su rendimiento bajó del 6,75% al 6,39%. La prima de riesgo del bono griego frente al alemán descendió hasta los 3,23 puntos. El euro, que el pasado viernes había caído al nivel más bajo respecto al dólar de los últimos nueves meses, registró una notable recuperación hasta 1,38 dólares.

Antes de que se desataran las especulaciones, el todavía comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, pidió a los líderes europeos en la cumbre de mañana, una actuación precisa sobre Grecia. "El apoyo", dijo, "tiene que ser claro a cambio de la asunción de responsabilidades" por parte de Grecia. "Me gustaría que los líderes europeos dijeran a las autoridades griegas que a cambio sus esfuerzos van a tener nuestro apoyo", dijo. En su opinión, esto podría establecer las bases para actuar "ante nuevos desequilibrios y crisis".

Almunia confía en que la cumbre finalice con "un compromiso al máximo nivel de más coordinación y de reforzamiento de la zona económica y monetaria", en un "momento con una crisis y unas tensiones en los mercados que no se conocían". "Tenemos que dar una salida para que la década de 2010 sea una década de crecimiento", añadió. "Dentro y fuera de nuestras fronteras, la eurozona tiene que hablar de forma clara, contundente y creíble, porque esto refuerza la confianza de nuestros ciudadanos y del mundo en nuestra moneda y nuestro proyecto, que no es sólo económico sino que va más allá", concluyó.

En el debate en el Parlamento Europeo, el líder de los liberales, el ex primer ministro belga Guy Verhofstadt, se había mostrado completamente "en contra de la intervención del FMI para resolver la crisis griega". "Es un asunto que debemos resolver nosotros".

Las autoridades griegas no cesan de lanzar mensajes asegurando que cumplirán a rajatabla sus compromisos establecidos en su Plan de Estabilidad, que la semana pasada aprobaron la Comisión Europea, incluidas las rebajas de sueldos de los funcionarios y una reforma fiscal para recaudar 1.100 millones más. Bruselas ha asegurado que los compromisos de reducir el déficit público desde 12,7% en 2009 hasta menos del 3% en 2012 son realizables. De todas formas, ha advertido a las autoridades de Atenas que revisará el plan cada tres meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de febrero de 2010