Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:GRECIA | Las consecuencias de la crisis

Cuando ya nadie te cree

El Gobierno griego intenta el ajuste entre la desconfianza internacional y una huelga general en el sector público

El ambicioso plan de ajuste del Gobierno griego del socialista George Papandreu se enfrenta a serios desafíos. Una parte del plan está todavía pendiente de su aprobación por el Parlamento mientras que la protesta social contra las medidas de austeridad se extiende. El principal sindicato de trabajadores públicos ADEDY ha convocado una huelga general en el sector para el próximo día 10, que afectaría a todas las actividades oficiales y vuelos. Ésta no es la única prueba de fuego para el Gobierno.

Para el próximo 24 de febrero, el sindicato mayoritario del sector privado ha convocado un paro general en solidaridad con los trabajadores públicos sobre los que recae una parte importante del ajuste.

El programa de estabilidad de Grecia, aprobado por la Comisión Europea el pasado miércoles con duras advertencias ante supuestos incumplimientos, prevé un severo sacrificio para el sector público: recorte del 10% de los subsidios; congelación de las nuevas contrataciones y recorte de los subsidios a los fondos de pensiones (540 millones). Además, prevé un importante recorte de las asignaciones a los hospitales públicos (1.400 millones) y en gastos militares (547 millones).

En el campo de los ingresos, el Gobierno prevé aumentar la escala fiscal general (1.100 millones) y nuevos impuestos para la propiedad, el tabaco y el alcohol. También presentó planes para la lucha contra la evasión fiscal y fraude a la Seguridad Social, que en conjunto pueden aportar unos 2.400 millones de euros. Todas estas medidas se observan con mucha reticencia desde Bruselas, que ha asegurado que examinará el cumplimiento del plan cada trimestre. Posteriores noticias, como el anuncio de una subida de todas las pensiones del 1,5% por encima de la inflación (1,4%) ha aumentado los recelos.

Grecia tiene un serio problema de credibilidad, como se puso de manifiesto con la falsificación de estadísticas, que sin embargo había revalidado Eurostat. Con independencia del ajuste fiscal previsto por el Gobierno, numerosos analistas estiman que Grecia precisará finalmente una financiación adicional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de febrero de 2010