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Proceso contra Garzón

El juez Varela recaba el respaldo del Supremo para liquidar a Garzón

El instructor anticipa que le llevará a juicio para inhabilitarle hasta 20 años

El juez instructor del Tribunal Supremo Luciano Varela dio ayer el paso previsto y definitivo para acabar con la carrera del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. En un auto de 54 folios, que tiene la textura de una genuina sentencia condenatoria, Varela atribuye a Garzón un delito de prevaricación (artículo 446.3 del Código Penal), castigado con inhabilitación de 12 a 20 años, por querer investigar los crímenes del franquismo. Y anticipa que si la Sala de lo Penal del Supremo no revoca su decisión, preparará el juicio oral. Aunque el auto de Varela se puede impugnar ante el propio instructor y ante la sala que admitió la querella de Manos Limpias, las posibilidades de que el recurso prospere son prácticamente nulas.

Varela le acusa de prevaricar al investigar los crímenes franquistas

El juez "ignoró conscientemente" que había habido una amnistía

Según Varela, los "móviles altruistas" no eximen de la "responsabilidad"

El auto atribuye a Garzón actos que en realidad dictaron otros jueces

La resolución desestima la petición de sobreseimiento formulada por el abogado de Garzón, Gonzalo Martínez-Fresneda, y por el fiscal del Supremo, Luis Navajas. Pero, en contra de la práctica habitual, Varela declina transformar el procedimiento en abreviado y abrir la fase de juicio oral y se mantiene a la espera, hasta que el Supremo convalide su auto. Fuentes judiciales explicaron que con esa maniobra procesal, Varela persigue la complicidad de la Sala Penal a fin de compartir con otros cinco magistrados la gravedad de la medida que supone suspender de funciones al magistrado Baltasar Garzón y expulsarle de la Audiencia Nacional. El juez del Supremo tampoco ha resuelto aún sobre la efectiva incorporación de Falange Española de las JONS al procedimiento.

Varela ha concluido sus ocho meses de investigaciones "sin encontrar datos que hayan alterado los hechos", pero sostiene que Garzón no pretendió en realidad investigar los "horrendos crímenes" del franquismo, sino que "actuó con la finalidad de eludir la decisión del legislador sobre el régimen de localización y exhumación de las víctimas".

El "hecho justiciable" establecido por Varela consiste en que, una vez aprobada la ley de Memoria Histórica de 2007, Garzón decidió en 2008 superar la limitación que dicha ley imponía e intentó "asumir el control de las localizaciones y exhumaciones de cadáveres de víctimas de la represión civil y militar" del franquismo. Según el instructor, Garzón sabía que los crímenes del franquismo habían sido objeto de amnistía "por las Cortes democráticas de España, cuya voluntad decidió conscientemente ignorar u orillar".

El instructor del Supremo asegura que los "móviles altruistas" que hubiera podido tener Garzón, "como el encomiable deseo de paliar el sufrimiento de los familiares de las víctimas de los horrendos crímenes" -los crímenes son "horrendos" al menos en cuatro ocasiones- "no eximen, ni siquiera atenúan, la responsabilidad penal en que pudiera haberse incurrido".

En su tono habitual, entre faltón y engolado, Varela descalifica la "ignorancia inexcusable" de Garzón sobre la Ley de Amnistía, "tan jurídicamente grosera que no merece mayor comentario". Critica después que Garzón "enfatice" que nunca antes se habían investigado los crímenes del franquismo, como exigiría el marco jurídico internacional al que España pertenece. Como si nos encontráramos, apostilla Varela, "ante una conspiración de silencio de la que serían protagonistas todos quienes le precedieron en el escalafón judicial y en el del ministerio fiscal...".

El auto también contiene errores, alguno de bulto: Varela atribuye a Garzón una providencia fechada el 29 de octubre de 2008 revolviendo sobre diversas peticiones de exhumaciones. En realidad, la providencia la dictó el juez Santiago Pedraz, porque Garzón se encontraba recuperándose de una intervención quirúrgica sufrida el día anterior.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica lamentó ayer la "resistencia" del Supremo a archivar la causa contra Garzón y criticó al instructor Luciano Varela por no asumir los postulados del Derecho Público Internacional que consideran inaplicables las leyes de Amnistía. La asociación subrayó que "más de la mitad de los magistrados del Tribunal Supremo juraron los Principios del Movimiento y fidelidad al general Franco".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de febrero de 2010