Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Análisis:Las consecuencias de la crisis | La respuesta del Ejecutivo

Pensiones: la hora de la reforma es ahora

La esperanza de vida al nacer de los españoles ha aumentado desde 1991 al ritmo galopante de cuatro horas cada día. Y la natalidad se ha desplomado. Si añadimos a esta realidad demográfica el excesivo número de jubilaciones anticipadas, tenemos una situación insostenible. De acuerdo con la Comisión Europea, si no se modifican los actuales tipos de cotización, los ingresos del sistema se mantendrán en las próximas décadas alrededor del 10% del PIB, mientras que los gastos se irán elevando paulatinamente hasta más allá del 15% el PIB en 2040. La deuda se tornará explosiva.

La propuesta del Gobierno de aumentar en dos años la edad de jubilación ante esta situación es un ejercicio de realismo y es necesaria para asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones. Oposición y sindicatos pueden quejarse de que la propuesta se ha hecho unilateralmente. Pero, más allá de las formas, es necesario sacar este debate del cuerpo a cuerpo político y tratarlo como una cuestión de Estado, de manera que desemboque en una reforma apoyada por un amplio consenso social.

¿Por qué ahora, cuando la Seguridad Social tiene superávit? La urgencia es extrema. Grecia está al borde de una situación crítica: el tipo de interés de los bonos del Tesoro griego a 10 años ha subido, sólo en esta semana, 0,60 puntos hasta el 6,86%. Los mercados se preguntan si, dada la baja tasa de crecimiento que se augura para España en los próximos años, los graves problemas financieros e inmobiliarios y el alto déficit estructural, el futuro de España no será como el presente de Grecia. La incapacidad que están mostrando los actores políticos y sindicales para el compromiso también añade incertidumbre. El resultado es un aumento de la prima de riesgo de nuestra deuda que supone miles de millones de euros. Reducir el déficit estructural es la única forma de incrementar la sostenibilidad presupuestaria (y reducir los tipos de interés sobre la deuda) sin contraer más la economía.

¿Resuelve la subida en dos años de la edad de jubilación el problema? No del todo. Otras reformas pueden ayudar: la limitación de las jubilaciones anticipadas, el estímulo de las pensiones complementarias, y el aumento del período de cotización mínimo. En cualquier caso, éste es un buen comienzo, y es hora de ponerse a trabajar extendiendo el debate sobre las pensiones al conjunto de la sociedad, más allá de los consensos que habrá que trabajar en el Pacto de Toledo.

Luis Garicano es catedrático de Economía en la London School of Economics y director de la cátedra MacKinsey de Fedea y César Molinas es consultor y ha dirigido el informe Instrumentos Financieros para la Jubilación de la Fundación de Estudios Financieros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de enero de 2010