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Entrevista:RODNEY GRAHAM | Artista

"Supongo que mi obra es un manierismo"

Un artista conceptual que tiene una banda de rock, que para sus fotos se disfraza de viejo corneta herido en una guerra decimonónica y se atreve a colgar caricaturas de cuadros cubistas en el Museo Picasso es, desde luego, alguien bastante atípico. Sin embargo, por su aspecto, el artista Rodney Graham (Abbotsford, Canadá, 1949) podría pasar por un profesor universitario de lo más serio e intelectual. Percepción equivocada. "Nunca he dado clases porque, de hecho, no llegué a acabar la carrera de Historia del Arte y no tenía el título (o al menos esto pensaba porque resultó que al final me lo dieron), lo que me obligó a buscar trabajos en mis inicios mucho más mundanos", explicaba ayer en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), donde hasta el 18 de mayo se presenta la primera gran retrospectiva de su obra en Europa que después viajará a Basilea y Hamburgo.

Ironiza sobre la pintura cubista en una instalación en el Museo Picasso

Lleva por título Trough the forest (A través del bosque) por variadas razones. Una es que esta frase dio pie a una de sus piezas textuales, muy abundantes en la muestra, ya que coincidía dos veces en el paso de una página a otra en la traducción inglesa de la novela Lenz, de Georg Büchner. El artista diseñó un mecanismo que permita la lectura en bucle (una de sus obsesiones) de estas páginas. La otra razón es más prosaica ya que el bosque ha estado omnipresente en gran parte de sus trabajos, sobre todo en los que le dieron a conocer en sus inicios, cuando los iluminaba de noche con grandes reflectores -la exposición incluye un casi terrorífico filme proyectado en doble pantalla de un bosque iluminado por un enorme foco desde un helicóptero- o los fotografiaba con polaroids con flash.

Es un interés que nace de su biografía, ya que su padre trabajaba en una empresa maderera y la familia vivió muchos años en campamentos de tala en los bosques de la Columbia británica. "Es algo que me influyó mucho y en mis primeras obras me serví de estas experiencias de mi infancia", comenta. Esta manera de iluminar lo que no se ve podría aplicarse también a otros trabajos suyos aunque se centren en textos literarios o filosóficos, performances vivenciales o imágenes fotográficas.

"Lo que me interesaba era esta idea de la precondición de la fotografía. Quería remontarme a su origen. La cámara oscura necesita una luz de día muy intensa, pero la proyección es en la oscuridad. Hay una analogía allí, es un poco la exploración del subconsciente, sacar a la luz algo, todos estos intereses de Freud...". Las obras completas del psicoanalista están en la exposición en la "librería" inspirada irónicamente en las piezas minimalistas de Donald Judd.

Le interesaba Freud lo suficiente como para pensar en dedicarse profesionalmente al psicoanálisis, explica, aunque en otros momentos también pensó en convertirse en escritor y acarició en algún momento el dedicarse por completo a la música. Ha intentado, dice, encontrar su propia voz dentro del conceptual sabiendo que detrás tiene precursores de peso. "Supongo que mi obra es un poco un manierismo", comenta, "por eso busqué, sobre todo al principio, basarme en las experiencias y el entorno en el que he vivido".

Con el tiempo, su trabajo se ha diversificado mucho en cuanto a formatos, aunque sigue llena de citas y referencias a la alta y la baja cultura. Una de sus performances filmadas, por ejemplo, en la que lanza patatas a un gong, se basa en una anécdota de una acción similar de Pink Floyd en un concierto; las preciosistas fotografías que presenta en cajas de luz reproducen escenarios falsos de, por ejemplo, la lujosa casa de un pintor amateur (él mismo disfrazado); y ahora mismo se ha puesto a pintar a la manera de las primeras vanguardias. "No es una crítica, no tengo la técnica para hacerlo, miro de explorar de nuevo sus posibilidades", explica. Parte de estas pinturas a la maniera de los cubistas se exhiben en el Macba. Otras, éstas sí con un juego conceptual y humorístico sobre el arte moderno, se presentan en el Museo Picasso de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de enero de 2010