Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
El debate nuclear

Cospedal rectifica y ya no se opone al almacén en Yebra

El PP decide pasar la patata caliente al Gobierno para salvar el embrollo

La habitual reunión de maitines, en la que Mariano Rajoy convoca casi todos los lunes a las ocho personas que conforman la cúpula del PP, era ayer un tanto especial. Se veían las caras por primera vez Dolores de Cospedal, opuesta a la candidatura de Yebra (Guadalajara) para acoger el almacén nuclear, y Javier Arenas, que la había desautorizado el viernes al señalar que el PP "respetará" la decisión del alcalde de promover esa candidatura. No hubo tensión, más bien bromas, entre dirigentes que se conocen desde hace muchos años aunque últimamente chocan con frecuencia.

La cúpula pactó una solución para evitar el lío interno, marcado por la doble condición de Cospedal, la de secretaria general y presidenta del PP de Castilla-La Mancha. Consistía en pasar la patata caliente al Gobierno, que es quien debe decidir dónde instalar el almacén. Y evitar fijar la posición del PP para aparcar el conflicto interno. Con ese pacto de mínimos bajó Cospedal a ofrecer la rueda de prensa habitual de los lunes. Sin embargo, en su afán por mantenerse fiel a ese pacto de indefinición, y por hablar como secretaria general de todo el partido, y no como baronesa regional, Cospedal se olvidó de oponerse al almacén nuclear en Castilla-La Mancha. No defendió esa opción, pero tampoco la rechazó, al contrario de lo que había hecho la semana pasada, cuando dijo en Ciudad Real: "No debe instalarse ningún almacén nuclear, temporal o no, en Castilla-La Mancha, en ninguna de sus provincias ni en ninguno de sus municipios".

"No he amenazado a nadie de nada. Hay un expediente informativo"

Lejos de repetir esa u otras frases tajantes pronunciadas en su tierra, ayer en la sede nacional del partido Cospedal se limitó a señalar una y otra vez que "el PP apuesta por la energía nuclear y considera que es necesario que haya un almacén de residuos nuclear". "Es el Gobierno quien debe tomar la decisión con las máximas garantías y por razones de seguridad". Cuando los periodistas insistieron ante su indefinición, Cospedal se mantuvo en la ambigüedad: "Creo que el almacén nuclear tiene que estar en alguna parte".

Cospedal desmintió incluso que haya alguna contradicción con Arenas. El vicesecretario de política autonómica había dicho que no se iban a tomar medidas disciplinarias contra el alcalde de Yebra, del PP. Cospedal achacó a una manipulación de la prensa toda la polémica. "Yo no he amenazado a nadie de nada. Lo que hay aquí es un expediente informativo abierto en el PP de Guadalajara porque el alcalde incumplió las tres cosas que se le pidieron: que informara al partido antes de decidir presentar una candidatura, que lograra el consenso de los vecinos en un tema sensible y la unanimidad en el Ayuntamiento, y que hiciera partícipes al resto de alcaldes de la comarca de la decisión. El alcalde actuó al margen de estas peticiones y por eso se le abrió el expediente informativo".

La secretaria general, sin embargo, evitó los tonos duros para criticar al alcalde, que ha reconocido públicamente en una entrevista en EL PAÍS que desobedeció las instrucciones de Cospedal. De hecho, ni siquiera aclaró si ella desea que el alcalde sufra algún tipo de consecuencia interna por su actitud, y dejó que sea el Comité de Garantías -controlado en realidad por ella- quien decida qué hacer. Cospedal descartó que su doble condición de secretaria general y presidenta del PP regional le impida ser parcial. "Me siento muy cómoda, esto no afecta a mi neutralidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de enero de 2010