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Entrevista:SALVADOR MACIP | Médico y divulgador científico

"Si llega una pandemia grave no lo creeremos"

Salvador Macip (Blanes, Girona, 1970) es de esos científicos abonados a la divulgación. "Debemos hacer entender a la sociedad lo que hacemos", asegura. Acaba de publicar Las grandes plagas modernas (Destino, en castellano, y La Campana, en catalán). Lo comenzó mucho antes de la pandemia de gripe A, aclara. Doctor en genética molecular, dirige su propio laboratorio en el Departamento de Bioquímica de la Universidad de Leicester (Reino Unido).

Pregunta. La OMS será investigada por su gestión de la gripe A. ¿Está en juego su credibilidad?

Respuesta. Al contrario, las auditorías son necesarias. Uno de los problemas de esta pandemia ha sido la desconfianza en la OMS y en las autoridades. Se debe saber qué ha fallado, ya que habrá más pandemias, y, si la gente no se fía de los expertos, no conseguiremos nada. Se han ido tomando decisiones en función de la información que se tenía en cada momento. Desde fuera y con un punto de vista científico, las decisiones de la OMS fueron bastante correctas. Pero sin duda se han de investigar posibles presiones externas, si las farmacéuticas han hecho algo. El pánico exagerado ha sido sobre todo por la falta de comunicación, porque científicos y políticos no han sabido comunicar suficientemente bien.

"Desde fuera, las decisiones de la OMS fueron bastante correctas"

"El pánico exagerado ha sido, sobre todo, por falta de comunicación"

P. Pero los mensajes de la OMS han sido contradictorios.

R. Sí, en diferentes momentos daba la sensación de que no sabían lo que estaban haciendo. Se ha de explicar bien que esas decisiones fueron las mejores con la información disponible, porque no se sabía hasta qué punto este virus podía ser agresivo. Se ha de hacer entender que esta incertidumbre es en parte inevitable. La información que la OMS ha dado a los periodistas ha sido mala y exagerada en muchos puntos.

P. ¿El SARS, la gripe aviar, fueron otros errores?

R. Han sido las tres pandemias de este siglo, pero leves. Existe la percepción de que han sido exageraciones, pero, como he dicho antes, la raíz del problema fue no saber explicar que existía el riesgo de que mataran a millones de personas. Y existía. ¿Que no ha pasado? Bien, hemos tenido suerte. El problema es que si llega una pandemia grave de verdad pasará como en Pedro y el lobo: no nos la creeremos. Hemos de conseguir hacer entender que no podemos saber si una gripe es grave cuando comienza, y, por tanto, más vale prevenir para lo peor.

P. ¿Ha sido eficaz la vacuna?

R. Hasta dentro de meses no lo sabremos. En general, todas las vacunas contra la gripe suelen ser suficientemente buenas. En total, medio millón de personas mueren al año por gripe, no es para tomárselo a la ligera.

P. Pero en comparación con la gripe estacional, la mortalidad ha sido muy baja.

R. Analizándolo ahora es clarísimo. La pregunta es: ¿cuándo se vio que la gripe sería así? En el primer brote no se supo qué estaba pasando. Los expertos no podían saber que la pandemia sería tan leve, y las vacunas se estaban haciendo para que llegaran en octubre-noviembre. En las últimas décadas, se han visto muy pocas complicaciones con las vacunas de la gripe, excepto en los años setenta, que en Estados Unidos hubo una con complicaciones neurológicas muy graves. La actual vacuna se ha aplicado a millones de personas y no se han visto casos especialmente graves.

P. ¿Se puede dar por acabada la pandemia?

R. No. Es muy poco probable que empeore, pero no hemos de bajar la guardia. La gripe aviar era un virus muy agresivo que se transmitía muy mal, y el de la gripe A es poco agresivo pero se transmite muy bien. ¿Hasta qué punto corremos el riesgo de que uno de estos dos virus adquiera este poder extra? Tampoco hay que ser excesivamente alarmista porque en la naturaleza, normalmente, un microbio muy agresivo se transmite muy mal ya que mata muy rápidamente a la persona infectada y no le da tiempo de hacerlo a otras. La combinación de mucha agresividad y capacidad de infectar es poco probable, pero existe.

P. ¿Qué amenazas nos esperan en el siglo XXI?

R. Aparecerán nuevos virus y pandemias. El sida costará mucho eliminarlo porque es un virus que va cambiando constantemente; seguiremos viendo brotes de Ébola, malaria y el regreso de enfermedades como la tuberculosis: la OMS ha dicho que la tuberculosis será uno de los problemas sanitarios por la aparición de bacterias resistentes. El peligro es que la tuberculosis resistente se convierta en una pandemia generalizada y no podamos pararla, como sucedió en el siglo XIX.

P. ¿Ni con los antibióticos?

R. Los antibióticos siguen siendo un arma muy buena y lo seguirán siendo, pero necesitamos nuevos. En los últimos años se ha frenado un poco su desarrollo, en parte por los intereses de las farmacéuticas, porque no son muy rentables.

P. ¿Y no hay alternativas?

R. De momento, vamos ganando batallas a las bacterias, pero ni mucho menos la guerra. En estos momentos, los antibióticos, vacunas y antivirales son las armas más útiles y efectivas que tenemos. Y a corto y medio plazo, seguirán siéndolo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de enero de 2010