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Choque de gigantes

China responde que la censura seguirá

El Gobierno continuará "guiando las opiniones en Internet" pese a la amenaza de Google de salir del país - Tímidas críticas en la prensa oficial y movilización en la Red

Google puede ser una de las empresas tecnológicas más admiradas del mundo, pero para el Gobierno chino es una compañía extranjera más en el país y como tal debe plegarse a las normas de censura. Pekín defendió ayer, dos días después de que el gigante de Internet amenazara con abandonar el país si no cesa la censura, el extenso sistema de control que aplica en la Red, y dijo que las empresas que operan en este sector deben colaborar con las autoridades para dirigir la opinión pública en la dirección adecuada.

"Nuestro país se encuentra en un punto crucial de reforma y desarrollo, y este es un periodo marcado por los conflictos sociales", aseguró Wang Chen, ministro de la Oficina de Información del Consejo de Estado en la web del organismo. "Guiar de forma adecuada las opiniones en Internet es una medida importantísima", señaló. Wang afirmó que la nación debe "esforzarse por construir un ambiente en Internet saludable, civilizado, seguro y disciplinado", términos habitualmente utilizados por Pekín para justificar la censura. El ministro insistió en que la pornografía en la Red, los ciberataques y los "rumores" suponen una amenaza para la sociedad china, y que las empresas de esta industria deben "guiar" el pensamiento de los ciudadanos.

Las declaraciones de Wang, que no citó a Google, fueron la primera reacción oficial al anuncio de la firma estadounidense de que dejará de colaborar con las autoridades para censurar la información en su buscador gooogle.cn. Si Pekín no acepta, dijo que cerrará sus oficinas y abandonará el país asiático, donde emplea a unas 700 personas y controla el 31% del mercado de los buscadores, cifrado en 689 millones de euros el año pasado.

La empresa, que ha filtrado las informaciones desde que se instaló en China (2006), se ha visto sometida a demandas de control crecientes. La gota que ha colmado el vaso ha sido el ataque que han sufrido recientemente desde China sus ordenadores, los de otras firmas en EE UU y los e-mails de activistas de derechos humanos que utilizan su servicio Gmail. Google ha dicho que discutirá con el Gobierno alternativas para ofrecer un buscador sin filtros, y que si no hay acuerdo se irá.

La batalla no tiene buenas perspectivas para Google. "El Gobierno chino administra Internet de acuerdo con la ley y tenemos estipulaciones explícitas sobre la información y el contenido que se puede divulgar. China da la bienvenida a las compañías internacionales que desarrollan servicios en China según la ley", declaró ayer Jiang Yu, portavoz de Exteriores. Jiang rechazó responder a las sospechas de que el asalto a Google se produjo desde China y fue orquestado por el Gobierno. "La ley china prohíbe cualquier tipo de ciberataques", zanjó.

El diario en inglés China Daily describió el órdago de la empresa como "una estrategia para presionar al Gobierno", mientras que la publicación, también en inglés, Global Times, perteneciente al Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista, aseguró en un tono conciliador que la gente tiene derecho a "un flujo libre de información", y que "si el país más poblado del planeta no es capaz de proporcionar un espacio de apoyo al primer motor de búsqueda del mundo, esto supondrá un serio revés para China y una grave pérdida para la cultura china de Internet". Según Global Times, mientras la censura esté justificada en una "sociedad en transición" para mantener la estabilidad, son necesarios límites.

Los internautas chinos han inundado los foros en la Red con comentarios a favor del famoso buscador, pidiendo que no cierre sus oficinas. "No es Google quien se va de China, es China quien se va del mundo", escribe un usuario del servicio de mensajes cortos Twitter, que está bloqueado en el país asiático aunque mucha gente logra utilizarlo. Otros ciudadanos han reaccionado con nacionalismo. En la web de Global Times, un lector argumenta que la compañía californiana amenaza con irse porque ha sido vencida por el buscador de Baidu, empresa local con fuertes conexiones con el Gobierno, que controla el 63% del mercado. China cuenta con 360 millones de internautas.

Lista negra, lista blanca

China posee el sistema de control de Internet más efectivo del mundo. Conocido como La Gran Muralla de Fuego, está operado por el Ministerio de Seguridad Pública. Lo forman un completo entramado de filtros, programas de espionaje de correo, herramientas de ciberataque y un ejército de policías informáticos, que, según algunas fuentes, llega a las 30.000 personas. Pekín ha gastado en él cientos de millones de dólares.

Entre las webs bloqueadas, están las relacionadas con el líder espiritual tibetano Dalai Lama, la matanza de la plaza Tiananmen en 1989, el movimiento de inspiración budista Falun Gong, Taiwan, sitios de pornografía y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights in China. Pero también, Youtube y la red social Facebook. Teclear sus direcciones es garantía de conseguir una pantalla en blanco con el mensaje No se puede mostrar la página.

Pekín tiene una lista negra con los miles de sitios y blogs censurados. Pero al ritmo que muta Internet, le resulta imposible bloquear todo lo que querría. De ahí que esté considerando crear una lista blanca y permitir el acceso en China sólo a aquellas direcciones que se hayan registrado previamente.

Muchos internautas evitan la censura con la ayuda de servidores proxy o conexiones VPN. Pero la mayoría navega con un velo ante los ojos, y sólo cuando un amigo les facilita el programa adecuado se dan cuenta de lo que no podían ver.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de enero de 2010

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