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Una juez restituye al gobernador del Banco Central de Argentina

La justicia revoca el decreto que permitía pagar la deuda pública con reservas

Doble revés judicial para el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Un juzgado de Buenos Aires suspendió ayer el decreto presidencial que destituyó el jueves de forma fulminante al presidente del Banco Central, Martín Redrado, por negarse a usar las reservas depositadas en la institución para pagar la deuda del país. La jueza María José Sarmiento fue incluso más allá y suspendió el decreto anterior -de mediados de diciembre- que desató el choque frontal entre Fernández y Redrado, y que a la postre impedirá al Gobierno pagar la deuda con las reservas depositadas en el Banco Central.

La crisis institucional argentina sigue al rojo vivo e incluso empieza a calar en los mercados financieros. Ambos fallos complican las aspiraciones del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que el pasado jueves destituyó a Redrado por resistirse efectuar el pago, por importe de 6.600 millones de dólares. La juez estimó el recurso de amparo del propio Redrado, que tras conocerse el fallo volvió a su despacho sin hacer declaraciones.

La Bolsa argentina abrió una jornada convulsa en el plano institucional con fuertes bajadas y al cierre de esta edición perdía en torno al 1,5%. La crisis política ya tiene consecuencias en el mercado de deuda pública: los bonos argentinos cayeron ayer por tercer día consecutivo a causa del conflicto. También escaló el riesgo país: el diferencial de intereses que debe pagar el Gobierno argentino con respecto a la deuda de los países más solventes -en el caso argentino, EE UU- por una eventual suspensión de pagos avanzó ayer siete puntos, según los datos de JPMorgan.

La juez sostiene que debe ser el Parlamento quien decida el uso de los fondos del Banco Central, tal y como reclamaban los partidos de la oposición argentina y el propio Martín Redrado. Pese al auto judicial, el Ejecutivo presionó por la mañana para hacerse con las reservas, aprovechando que la notificación de la juez porteña no había llegado aún al Banco Central. La presidenta volvió a atacar al gobernador horas antes de su restitución en el cargo-"el Banco Central no estaba funcionando con normalidad", dijo-, aseguró que recurrirá el fallo y criticó a la oposición por "poner palos en las ruedas" a su gestión. "Dejen gobernar", remachó.

Más denuncias

Pero el embrollo no hace sino crecer cada día, en medio de un ensordecedor ruido político. El decreto que permitió destituir de forma fulminante al gobernador del Banco Central provocó ayer una denuncia penal por "abuso de autoridad". Y el propio Martín Redrado aseguró, con una mezcla de populismo y un argumentario de peso, que las reservas del Banco Central "son de todos los argentinos, y si hay que darles algún destino alternativo al respaldo de la moneda es necesario que pase por el Congreso".

La crisis tiene varias aristas: afecta gravemente a la autonomía y la credibilidad del Banco Central -tras el escándalo relacionado con el Instituto de Estadística argentino, el Indec, acusado de cocinar los datos de inflación al dictado del Gobierno-; tiene consecuencias nefastas sobre los mercados de bonos justo cuando Argentina pretende volver a utilizarlos para financiarse, y siembra de dudas la gestión política del kirchnerismo, abonado a los decretos de "necesidad y urgencia" que abundan en la trayectoria de minusvaloración constante del Congreso de la Nación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de enero de 2010