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Reportaje:MEDIO AMBIENTE

El salmón ya no remonta

Asturias cambia la regla de pesca por la caída en barrena de la población en los ríos. Por primera vez, impone la captura sin muerte

Celestino Pérez recuerda perfectamente la temporada de 1994. "Ese año pesqué 42 salmones en los ríos asturianos", explica Pérez, presidente de la Asociación las Mestas del Narcea, que agrupa a 1.600 pescadores. La cifra que esgrime es de otra época, cuando cada año más de 1.500 ejemplares picaban el anzuelo. En la temporada 2009, sólo 356 salmones salieron de los ríos asturianos, que acumulan el 90% de los ejemplares de la Península. Para intentar salvar una población agonizante, el Gobierno asturiano, del PSOE, ha dado un giro drástico a la gestión de la especie. A partir de 2010 se impone una época de "pesca sin muerte" para intentar que el salmón remonte.

El salmón atlántico sufre en España una difusa tormenta perfecta. Todo juega en su contra, aunque nadie parece saber con certeza cómo influyen los distintos factores. Lleva décadas de sobrepesca en la que los ejemplares más codiciados son las hembras que van a desovar; los ríos que habita están contaminados y jalonados por presas y turbinas que le dificultan el paso; en alta mar, la pesca también se está descontrolando, y parece que su alimento está cambiando de distribución. A esto hay que sumar el calentamiento.

El 'campanu' no será el primer ejemplar que pique en marzo, sino el primero que, más de un mes después, se pueda matar

El biólogo experto en salmones Juan Antonio Martín Ventura explica las incertidumbres: "Es muy difícil tener una idea clara, pero el declive es evidente. Al ser una especie que pasa temporadas en alta mar y en los ríos, se le suman los problemas. El cambio climático le ha dado la puntilla". Martín Ventura explica que la Península está en el límite sur de la distribución de la especie. "Al aumentar la temperatura del agua, el hábitat es cada vez menos propicio, ya que tiene que ir más al norte a por su alimento". Celestino Pérez, el pescador, da una idea de la dificultad de identificar las causas: "El salmón deja los ríos asturianos con 20 centímetros y va hasta Groenlandia antes de volver. Le puede pasar de todo". Éste añade datos para la alarma "En la cuenca del Sella hay un capturadero para desovarlos. En estas fechas, lo normal sería llevar 60 o 70 hembras y 100 machos. Sólo van 25 hembras".

Para intentar evitar el colapso, la Consejería de Medio Ambiente de Asturias ha cambiado la orden de pesca. La próxima temporada se abrirá, como siempre, el tercer domingo de marzo. Si embargo, hasta mayo la pesca será "sin muerte". El pescador saca el animal, lo fotografía y lo devuelve, algo común en Europa, pero poco arraigado en España. La viceconsejera asturiana, Belén Fernández, señala que preparan cursos para que los pescadores aprendan a soltarlo sin dañarlo demasiado.

El campanu, el primer ejemplar que se subastaba y cuyo precio alcanzaba los 10.000 euros, no será ya el primero que se pesque, sino el primero al que se dé muerte. El mérito de su pesca cae, ya que en mayo ya han entrado más salmones en los ríos. Celestino, del comité organizador de la subasta, cree que el primer fin de semana de mayo, con puente y turistas, puede ser incluso mejor ocasión para los hosteleros. Y, quién sabe, quizá así el ex vicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez Cascos consiga pescar un campanu. El ex ministro ha criticado en un artículo en El Comercio que el cambio de fecha supone "una farsa".

Entre mayo y el 15 de junio, la norma permite la pesca tradicional, y desde entonces hasta el cierre, el 15 de julio, sólo admite pescar con mosca artificial y cucharilla de un solo anzuelo, artes que engañan menos a los salmones. Por último, cada pescador -hay 12.000 licencias de salmón y 25.000 de salmón y trucha- sólo podrá pescar tres ejemplares en cada temporada. Los últimos tres años, el límite era de ocho y antes no existía tope. Cantabria también admite el "delicado estado" de la población y ha impuesto una cuota máxima de 100 salmones. La Consejería de Medio Ambiente destaca que las capturas "han sufrido una reducción superior al 60% en las cuencas salmoneras españolas en los últimos 30 años".

La viceconsejera asturiana defiende el intento por salvar la especie. "El salmón es un recurso público escaso y hay que pescarlo de otra forma. Tenemos que conseguir que arraigue la pesca sin muerte porque no podemos seguir como si no pasara nada". Según sus datos, entre 2005 y 2009 el número de alevines para repoblar ha caído al 25%.

Aunque muchos pescadores han asumido la norma, otros han puesto el grito en el cielo, ya que consideran que la causa del declive es la proliferación de cormoranes gigantes, un ave que pesca salmones y cuya población se ha multiplicado. La decisión ha generado una enconada disputa que acabó con una concentración de pescadores.

Fernández les pide comprensión y recuerda que su departamento estudió "la veda total de los ríos" antes de decantarse por una "solución menos drástica". Pero advierte: "Vedar más ríos o todos ellos aún es posible aunque no lo deseable". La responsable de la norma tiene en mente que los salmones han desaparecido de Portugal y de ríos como el Duero: "No éramos el área sur de la especie, y ahora sí. Hay muchos factores, pero la pesca es uno de ellos y sobre el que podemos actuar inmediatamente. No sabemos qué ocurrirá con la especie, pero al menos podremos decir que hemos luchado por garantizar la supervivencia".

Además, el Principado ha pedido colaboración a la Guardia Civil para que vigile los ríos y evitar así el furtivismo. La Confederación Hidrográfica del Cantábrico, del Ministerio de Medio Ambiente, derriba pequeñas presas, lo que mejorará el paso de salmones. Desde 2007 ha demolido 77 azudes, 28 de ellos en Asturias.

Los ecologistas ven demasiado tímido el intento. El presidente de la Asociación Ríos con Vida, Pedro Brufau, destaca que la nueva regulación "está descafeinada. La pesca sin muerte se da sólo al principio de la temporada, cuando menos salmones hay". "Lo primero es restaurar el hábitat porque quedan muy pocos ríos salmoneros y están represados y contaminados". Los ecologistas llevan 10 años pidiendo sin éxito que el salmón sea declarado especie protegida -actualmente está catalogado como "vulnerable"-. Consideran que sólo así el salmón volverá a nadar a contracorriente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de enero de 2010