El plan anticontaminación fracasa al no lograr reducirla el 30%

La Generalitat prorroga las medidas para cumplir la norma de la Unión Europea

Hay dos formas de verlo. Una: el plan contra la contaminación atmosférica en el área metropolitana de Barcelona no ha funcionado porque no ha logrado la meta prevista: reducir el 30% las partículas y las emisiones de óxido de nitrógeno antes del 31 de diciembre de 2009. Dos: el plan ha funcionado, pero no lo suficiente. La primera es la de los ecologistas. La segunda es la que utiliza el Gobierno catalán para justificar la prórroga del plan actual.

El decreto que establece la prórroga señala de forma explícita que algunas de las 73 medidas previstas no se han aplicado por "razones técnicas y por la coyuntura económica", pero los intentos de conocer con detalle el desarrollo de esas medidas resultan infructuosos. El Departamento de Medio Ambiente no tendrá datos definitivos hasta final de mes, según su portavoz. Una cosa es segura, la limitación de velocidad en los accesos a Barcelona, la más potente de las 73 medidas del plan, seguirá vigente. Otras medidas consisten en sustituir electrodomésticos y calderas de calefacción viejas por aparatos menos contaminantes.

Los ecologistas proponen limitar el número de coches que circulan

"La contaminación atmosférica es un problema importante. No se ve, pero va directamente a los pulmones. Si con lo hecho no se reduce, habrá que pensar en decisiones más drásticas", explica Manuel Conill, director de la entidad ecologista Depana. Para Conill, lo hecho hasta ahora no basta, de modo que el Ejecutivo hará bien en plantearse medidas complementarias y más drásticas. Un ejemplo: además de seguir el límite de velocidad en los accesos, limitar el número de vehículos que circulan. Este sistema se ha usado en Suiza, que fijó temporalmente que los coches sólo podían circular los días pares, si su matrícula era par, y los impares, si ése era el número de su placa. Así bajó de forma drástica la emisión de gases.

Mientras que los ecologistas fueron informados de la situación y de la intención del Gobierno de prorrogar el decreto, la principal entidad de automovilistas, el RACC, que llevó la voz en cantante en sentido opuesto, no lo ha sido. "Nadie nos ha dicho nada", explicó un portavoz de la entidad. "Esperamos que tras la Navidad el Ejecutivo nos informe".

Medio Ambiente no ha decidido aún si aplicará otras medidas. "Hemos prorrogado el plan porque lo exige la Unión Europea (UE). No hemos llegado a los máximos tolerados y tenemos que plantear nuevas actuaciones, pero hasta entonces se prorrogan las medidas", dijo un portavoz del Medio Ambiente.

El punto de partida era el exceso de contaminación en determinadas poblaciones del área de Barcelona, tanto de óxido de nitrógeno como de partículas de tamaño inferior a 10 micras, según las normas de la UE. Los principales focos de emisión son el tráfico rodado y la combustión de calderas domésticas.

La reducción de velocidad hasta los 80 kilómetros por hora en los accesos a Barcelona, primero, y la velocidad variable (que permite reducir aún más ese límite si las circunstancias lo aconsejan) han supuesto menos emisiones contaminantes, estimadas en un 13% a final de 2008. No hay aún datos de 2009. "No hemos llegado al 30%, pero estamos en el buen camino", dijo un portavoz de Medio Ambiente. La misma fuente lamentó que la crisis haya impedido otras medidas como una renovación más potente de la flota de autobuses urbanos. "El 30% de nuestros vehículos funcionan ya con gas y los que circulan con gasóleo usan el que menos contamina", según un portavoz de Transportes Metropolitanos de Barcelona.El plan anticontaminación lo pilota Medio Ambiente, pero participan en él otros departamentos: Política Territorial (controla carreteras y el transporte en general), Economía (del que depende Energía), Interior (por las medidas relacionadas con el tráfico) y Salud. Salvo Economía, el resto remitieron a Medio Ambiente. Economía, en cambio, sostiene que sus aportaciones van al ritmo previsto. Así, se ha subvencionado la renovación de 67.000 electrodomésticos por otros menos contaminantes, se ha destinado dinero a renovar calderas con igual fin y se trabaja en crear una red de surtidores de gas para vehículos.

En la B-20, a su paso por el Prat de Llobregat, una señal insta a reducir la velocidad para rebajar la contaminación y los accidentes.
En la B-20, a su paso por el Prat de Llobregat, una señal insta a reducir la velocidad para rebajar la contaminación y los accidentes.GIANLUCA BATTISTA

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 03 de enero de 2010.

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