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Andrés Lima y Shakespeare, mano a mano en París

La Comédie-Française ficha al director de Animalario

John Falstaff. Aquel caballero gordo, amante de la buena vida, gran epicúreo y nacido de la imaginación de William Shakespeare, aparecía en Enrique IV. A la reina Isabel Falstaff le fascinó tanto, que le pidió al dramaturgo que escribiera una obra en la que apareciera enamorado. Según la leyenda, Shakespeare volvió a los quince días con Las alegres comadres de Windsor -aunque probablemente se inspirase en La comedia del celoso, basada a su vez en una historia italiana-. Falstaff no sólo hipnotizó a la Reina, sino que andando el tiempo Orson Welles le haría protagonizar Campanadas a medianoche... y Falstaff ha sido el principal motivo para que Andrés Lima, el director de Animalario, aceptara la propuesta de la Comédie-Française y pusiera en escena en París Las alegres comadres de Windsor. "Falstaff es el gran epicúreo, amante de la vida, y Shakespeare, un genio, de los pocos clásicos muy contemporáneos; de la obra me atrae cómo mete el dedo en los ojos de los burgueses", asegura por teléfono desde la base de la Torre Eiffel. Desde el pasado 5 de diciembre y hasta el próximo 2 de mayo, puede disfrutarse del resultado.

"Falstaff es el gran epicúreo; y su creador, un clásico contemporáneo"

Gracias a ese vividor, el cabecilla de Animalario se ha convertido en el segundo director de teatro español, tras Lluís Pasqual, en responsabilizarse de una obra en la sala Richelieu, la dedicada a los clásicos de la sede central de la Comédie-Française. Tampoco es que Lima lleve muchos clásicos a su espalda. El pasado verano entró en este mundo cuando Animalario estrenó en Mérida, en un encargo de su festival, Tito Andrónico, un drama repleto de crueldad, sangre y violencia, también de Shakespeare. "Pues sí, dos clásicos del mismo autor. Una casualidad. Valoro la experiencia, porque además procedo del teatro contemporáneo", comenta Lima. No es la primera vez que colabora con la Comédie-Française: en abril del año pasado, en su sala destinada a la dramaturgia moderna -el Théâtre du Vieux Colombier-, dirigió ¿Felicidad?, con textos suyos y de Emmanuel Darley. "La Comédie-Française es un teatro difícil, una maquinaria gigantesca; sus actores no están siempre disponibles... Pero insisto, ha sido un proceso intensísimo y riquísimo". Y puestos a malmeter, ¿quiénes son mejores, sus chicos de Animalario o los intérpretes reputados de la Comédie? Tras unas risas, Andrés Lima responde: "Cada actor es un mundo, pero creo que no hay diferencia entre los españoles y los franceses". Eso sí, le acompañan su iluminador habitual, Dominique Borrini, y Beatriz San Juan, su mano derecha y responsable de la escenografía y vestuario de todos los montajes de Animalario: "Sin ella no se me ocurren las cosas".

Tampoco le pone muy nervioso el idioma: un director español dirige un texto inglés que se pone en escena en francés. "Es más importante el sentido de la palabra, su cuerpo, su peso, que la palabra en sí". Un deseo final: "Que se normalice el intercambio teatral entre España y Francia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de diciembre de 2009