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Los papeles de Juan Ramón en Puerto Rico llegan a la Red

Cartas de Unamuno, Machado, Borges, Lorca, Neruda o Ezra Pound. Poemas que no le gustaban. Manuscritos de todo tipo y casi todos a lápiz. Desde ayer, el inmenso legado literario de Juan Ramón Jiménez está más cerca que nunca. La digitalización de los más de 150.000 documentos que se encuentran en Puerto Rico, donde el poeta vivió seis de sus 22 años de exilio, se llevará a cabo a partir de enero.

Esto será posible tras la firma ayer de un convenio en Huelva por la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Rosa Torres; la representante de los herederos y sobrina del poeta, Carmen Hernández Pinzón; la presidenta de la Diputación de Huelva, Petronila Guerrero, y la directora de la Residencia de Estudiantes de Madrid, Alicia Gómez Navarro.

Entre los 150.000 documentos se calcula que un tercio de ellos son completamente inéditos. "Hay recortes, manuscritos, anotaciones y varios cuadernos", explicó la consejera. Entre ellos destacan unas 3.000 cartas que recibió el poeta de Moguer (Huelva) de casi todos los miembros de la generación del 27, como Alberti, Lorca, Guillén, Salinas o Cernuda.

También hay misivas de autores de la generación del 98, como Unamuno, Machado y Azorín. Y de filósofos, ensayistas y estudiosos, como Marañón, Menéndez Pidal, Ortega y Gasset y María Zambrano. De América llegaban asimismo cartas al que era considerado el alma de la poesía en español. Las firmaban escritores de la talla de Borges, Neruda, Ezra Pound o Gabriela Mistral.

Escrito en los menús

"Están todos los artistas de la época. Todos", sentenció su sobrina. Este material se conserva en la biblioteca de la Universidad de Puerto Rico, en la sala bautizada con el nombre del escritor y su esposa, Zenobia Camprubí, un amplio espacio dividido en dos estancias, que contienen enseres personales de la pareja y lo que se ha denominado, según Torres, como "el legado oculto de Juan Ramón Jiménez".

"Escribía en todas partes. En algunos folios se ve un poema por delante y prosa por detrás. Incluso escribía en los menús que le traía la enfermera en los diferentes hospitales en los que estuvo", contó su sobrina, encargada de gestionar el legado del Premio Nobel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de noviembre de 2009