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Reportaje:

La guerra contada a vista de pájaro

El colosal archivo fotográfico de reconocimiento militar de la RAF 'aterriza' en Internet

Una mirada privilegiada a la historia de la guerra. La perspectiva del aviador. Escenarios emblemáticos de la II Guerra Mundial (y de otras contiendas, como la guerra fría o el conflicto de Suez) a vuelo de halcón: las playas de Normandía durante el Día D, las secretas instalaciones en Peenemünde, en la costa báltica, de las Vergeltungswaffe, las armas de la venganza de Hitler; el legendario castillo de Colditz (convertido en la prisión de alta seguridad Oflag IV-C), donde los nazis encerraron (o trataron de hacerlo) a los prisioneros aliados más recalcitrantemente escapistas; el puente sobre el río Kwai -el verdadero, que inspiró el cinematográfico, hecho astillas, del tozudo coronel británico Nicholson (Alec Guinness) y el cruel comandante japonés Saito-... Todos esos lugares sensacionales y terribles de la memoria colectiva, la mayoría en su momento sólo visibles y fotografiables desde arriba jugándote la vida en un avión, esquivando a los cazas enemigos (uno casi intuye la sombra de los Messerschmitts o los Zeros en la cola) y la cortina de fuego antiaéreo, cámara y película contra ametralladoras y cañones, aparecen en algunas de las fotografías realizadas por el esforzado servicio de reconocimiento de la fuerza aérea británica (RAF) que acaban de ser puestas a la vista de todo el mundo en Internet.

Este 'tesoro' incluye hasta 10 millones de fotos, muchas de ellas inéditas

El detalle es tal que permite observar prisioneros aliados en el mítico Colditz

Se trata de imágenes del enorme fondo de The Aerial Reconnaissance Archives (TARA) que habían permanecido almacenadas desde la guerra y que ahora, tras un minucioso proceso de investigación, catálogo y digitalización, salen a la luz pública. Guardadas originalmente en la Universidad de Keele, las fotos fueron desclasificadas por el Ministerio de Defensa y trasladadas a la Colección Nacional de Fotografía Aérea, en Edimburgo, de la que forma parte el TARA.

La primera entrega de este alucinante material, 4.000 fotos, fue colgada ayer en la Red. El proyecto es que siga la totalidad del archivo: 10 millones de instantáneas bélicas. El acabose para un piloto de Spitfire o Lancaster.

El estudio del fondo ha permitido hallar algunas fotos realmente memorables, nunca vistas, que remiten a secretos de la guerra y a lugares de excitante renombre. Es el caso de las de Peenemünde, el cubil de Von Braun y de los sueños más destructivos de Hitler, que muestran el lanzamiento de un cohete V-2 y un panorama de asombrosa devastación; las del infame puente (en realidad eran dos, gemelos) sobre el Kwai -con mucha imaginación uno puede casi visualizar a los esqueléticos prisioneros diezmados por la malaria, el hambre y la brutalidad de los guardianes japoneses-; o las del castillo de Colditz, realizadas por el 541 escuadrón de la RAF y cuya resolución permite distinguir gente en el patio interior, sin duda presos aliados (el corazón pide a gritos que estén jugando a fútbol mientras planean la fuga).

El mismo detalle se aprecia en otras fotografías, como las de las playas de Normandía en el Día D: son visibles y reconocibles incluso los vehículos descargados desde las barcazas de desembarco. Otras fotos muestran la ciudad de Caen arrasada en los combates posdesembarco de Normandía de una manera que hace comprensibles las reticencias francesas hacia los liberadores expuestas por Beevor en su libro D-Day; la patética bandada de planeadores dispersos como gaviotas rotas sobre los campos holandeses durante la fracasada operación aerotransportada Market Garden para tomar los puentes de Nimega y Arnhem, y un campo nazi de trabajo esclavo cerca de Mainz que al poco de ser retratado fue arrasado por las bombas. No hay que olvidar que la fotografía aérea de parajes enemigos, lejos de responder a intereses paisajísticos o turísticos, era a menudo la fase previa a la posterior visita de las escuadrillas de bombarderos...

Detrás de las fotos, pues, y más allá de su valor estratégico y (hoy) histórico, una tremenda aventura de coraje y pericia aérea que no debe ser olvidada.

Partes de un tesoro

- Ciudades arrasadas. Los fotógrafos de la RAF captaron la destrucción de ciudades aniquiladas por las bombas, como Caen (Francia).

- La prisión nazi. El castillo de Colditz, utilizado como cárcel de alta seguridad para oficiales aliados prisioneros.

- Cubil secreto. Las instalaciones en Peenemünde, en la costa báltica, donde Von Braun experimentaba los cohetes nazis.

- Un puente lejano. Desembarco para capturar el puente de Arnhem.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de noviembre de 2009

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