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Entrevista:BAN KI-MOON | SECRETARIO GENERAL DE LA ONU

"No hay que desistir de Copenhague porque algunos se den de baja"

La gestión de Ban Ki-moon (Eumseong, Corea del Sur, 1944) como secretario general de la ONU concita más críticas que alabanzas. Se le ha acusado de falta de visibilidad, de ser más político que diplomático. Lo que difícilmente se le puede achacar es falta de implicación ante los problemas del hambre y del cambio climático, que para él vienen, en realidad, a ser lo mismo. "No puede haber seguridad alimentaria sin seguridad del clima". Y por eso se niega a aceptar un fracaso de la cumbre de diciembre en Copenhague. "No podemos desistir sólo porque algunos se den de baja. Lograremos un acuerdo vinculante tanto política como legalmente. Copenhague no va a fracasar".

El sucesor de Kofi Annan, que ha participado en la cumbre que la FAO celebra en Roma esta semana, concedió ayer una entrevista conjunta a varios medios europeos, entre ellos EL PAÍS, cuatro días después de haber ayunado. Sí, el sábado pasado decidió no comer. "Fue un pequeño gesto de solidaridad, lo mínimo que podía hacer", dice. Fue un ejercicio de solidaridad con el presente -"Me estremece pensar en aquellos mil millones de personas que cada noche sufren los mordiscos del hambre en su cama"- y un ejercicio para no olvidar el pasado -"Sé lo que sienten. Cuando era pequeño era muy pobre. Toda mi juventud estuvo marcada por un apetito constantemente frustrado"-. La guerra civil dividió en los cincuenta a su país y lo condenó a la pobreza.

"Las cumbres sirven para despertar a políticos y movilizar a ciudadanos"

"Es pronto para decretar el fracaso de un compromiso de recorte de CO2"

"No habrá seguridad alimentaria sin seguridad en el clima"

"Estamos trabajando para lograr un acuerdo amplio y vinculante"

El empeño en reducir las emisiones de CO2 del planeta centra, desde el inicio de su mandato, la acción del coreano, que ayer partió al Palacio de Cristal de Nueva York, en tránsito hacia Copenhague. La ONU está negociando con los jefes de Estado para que se encuentre "un acuerdo amplio, equitativo, justo y legalmente vinculante", explica.

"Estamos trabajando ininterrumpidamente. Justo dentro de una hora tengo programado una videoconferencia con Gordon Brown, Nicolas Sarkozy, el primer ministro danés Rasmussen, y sus homólogos mexicano e indonesio. Hablamos de media una vez por semana. Los líderes mundiales perciben el tema del calentamiento global y de la contaminación excesiva como algo urgentísimo. Hace tres años no comparecía en las agendas internacionales. Ahora todos sabemos que es la prioridad, el enemigo público número uno. Quiero que estemos preparados en diciembre y que se firme un tratado fuerte".

¿Cómo conseguirlo si ya algunos países empiezan a rajarse? En los últimos días, el único acuerdo posible parece responder a un solo imperativo: el aplazamiento. Las crónicas de la gira asiática de Barack Obama cuentan que EE UU y China echan el freno sobre el recorte de los gases de efecto invernadero y consideran imposible definir un documento que remplace el protocolo de Kioto en la cumbre danesa. Cuando se le hace esta observación, la expresión de Ban Ki-moon no se altera un milímetro. "No me espero que en Copenhague estemos de acuerdo todos y sobre todos los puntos. Pero estas cumbres sirven para mantener despierta la atención de los representantes políticos y activa la movilización ciudadana". No todo está perdido, entonces. A pesar de que India, China y EE UU empiecen a poner trabas. "No son cuestiones en las que se puede delegar responsabilidades. Por supuesto, intentaremos involucrar a los que son los mayores actores y responsables del mal estado del planeta, pero cada país tiene que hacer lo suyo".

El secretario general de la ONU extiende su optimismo a la cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) que concluye hoy. Ban Ki-moon admitió lo que han criticado los medios de comunicación y la sociedad civil: la ausencia de los jefes de Estado y de Gobierno de los miembros del G-8 y la falta de empeños económicos y de plazos concretos. Sin embargo, puntualiza, "es temprano para decretar el fracaso". "Hace apenas unos meses que en L'Aquila las naciones del G-20 decidieron destinar cada una 22 millones de dólares en tres años a la lucha contra la hambruna. Esos principios siguen siendo válidos".

Si es optimista con respecto al compromiso mundial sobre clima y hambre, no lo parece tanto con respeto a otro tema de urgente interés internacional: el asunto nuclear iraní. "Estoy profundamente preocupado y decepcionado. Las autoridades de Teherán han perdido demasiadas oportunidades para solucionar la cuestión y demostrar sus buenas intenciones a la comunidad mundial. Han rechazado las ofertas de la IEA y del Grupo 5+1. Ha sido un grave error. Por otro lado, vemos que las sanciones (que impone el Consejo de Seguridad de la misma ONU) no están obteniendo el resultado deseado". ¿Cuál es entonces la solución? "Negociar, negociar, negociar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de noviembre de 2009