El Gobierno vasco relega el debate lingüístico tras años de polémicas

Ha llegado el momento de centrarse "en todo lo demás", dice la consejera

El nuevo Gobierno vasco quiere dejar atrás el debate lingüístico en educación. Desde fomentar en la escuela la defensa de los derechos humanos para deslegitimar la violencia de ETA a impulsar una potente política científica de I+D+i pasando por relanzar la universidad pública como la vanguardia del conocimiento y afianzar el proyecto para digitalizar las aulas (Escuela 2.0), entre las prioridades que se ha marcado la nueva consejera de Educación, la socialista Isabel Celaá, no asoma el debate lingüístico que durante años ha monopolizado la educación en el País Vasco. "El euskera es muy importante y lo vamos a cuidar al máximo, pero hay que centrarse en todas las demás cuestiones", resume Celaá.

Los alumnos de paso volverán a estar exentos de estudiar euskera
El Ejecutivo dará a conocer en primavera su proyecto de trilingüismo

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Lo que de momento ha hecho el PSE es poner sordina al debate lingüístico, anunciando para la próxima primavera la presentación de un modelo de enseñanza trilingüe, donde el euskera y el castellano sean los ejes, pero con presencia notable del inglés. Y, mientras tanto, ha modificado los últimos decretos de la etapa de Eusko Alkartasuna (EA), en los que este partido trató de sortear la Ley de la Escuela Pública Vasca (que establece los modelos A, B y D) para fijar el euskera como lengua principal en toda la educación. Aquellos decretos ya prácticamente son historia, con lo que a corto y medio plazo todo va a seguir igual.

Pero con algunas novedades, entre las que destacan dos. Una es la recuperación de las exenciones de estudiar euskera, que EA eliminó para todo aquel estudiante que permaneciese más de un año en el sistema vasco. A partir de ahora, aquel alumno que cumpla determinadas condiciones (como incorporarse al sistema educativo vasco procedente de otras comunidades autónomas y estar de paso en la comunidad) no tendrán obligación de examinarse de euskera. Podrán aprender, si así lo desean, la lengua vasca, pero sin tener obligación de examinarse de ella y, por lo tanto, su expediente académico no se verá perjudicado. Por otro lado, los colegios podrán introducir más materias en euskera en el modelo A (en castellano con la lengua vasca como asignatura), siempre que no sean troncales, como las matemáticas. Es una solución provisional a la espera del modelo único trilingüe.

Durante 14 años, EA ha dirigido la cartera vasca de Educación. Ahora, el curso escolar 2009-2010 se inicia con el nuevo Ejecutivo en el que el PSE pasa a gestionar uno de los departamentos más sensibles y donde las polémicas en los últimos años se han sucedido, a medida que EA intentaba marcar un perfil más identitario. El impulso al euskera fue su seña de identidad, hasta el punto de intentar por todos los medios la reforma del actual sistema de modelos lingüísticos: el A (en castellano con el euskera como asignatura), el B (bilingüe) y el D (en euskera con el castellano como asignatura).

Según EA, el modelo A no sirve para que los alumnos aprendan euskera, como obliga la Ley de la Escuela Pública Vasca, por lo que se impone su supresión. Todo dirigido a favorecer la implantación de un modelo único en el que la lengua vasca sea la vehicular y el castellano quede relegado a un segundo plano. Pero ese intento de reforma fracasó porque sus propios socios en el Gobierno vasco (PNV y Ezker Batua) lo vetaron. El PSE y el PP, ambos desde la oposición, rechazaron las pretensiones de EA desde el primer momento. Con esos precedentes, el PSE intenta arrancar alejando de sí la vieja pelea linguïstica.

Por su parte, las asociaciones de padres y de directores de la escuela pública acuden expectantes a los cambios, que se están introduciendo con mucha cautela. Para la Confederación de Padres de la Escuela Pública, superar el actual sistema de modelos lingüísticos y converger en uno nuevo resulta una prioridad. Josu Agirre, director de la Asociación de Directores de Secundaria, asegura que conseguir que los alumnos sean bilingües (en euskera y castellano) al finalizar la etapa de enseñanza obligatoria es fundamental. A la espera del proyecto de modelo trilingüe anunciado desde la consejería, la comunidad educativa se recoloca y concede el habitual periodo de gracia al que acaba de entrar.

Además de superar el debate sobre el equilibrio entre euskera-castellano incorporando el inglés, el principal reto al que se enfrenta el sistema educativo vasco (con ratios bajos en fracaso escolar o en inmigración) es el de incrementar la capacidad científica. Desarrollar este tipo de conocimiento es vital en una comunidad como la vasca que por su tamaño precisa de manera urgente cambiar su modelo de producción.

Inicio del curso escolar en un colegio público de Getxo (Bilbao).
Inicio del curso escolar en un colegio público de Getxo (Bilbao).FERNANDO DOMINGO ALDAMA

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 21 de septiembre de 2009.

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