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Japón impulsará un giro en su modelo de crecimiento

El nuevo primer ministro quiere una relación entre iguales con EE UU

Yukio Hatoyama, investido ayer como primer ministro de Japón, presentó en público a su equipo de Gobierno y se comprometió a impulsar un cambio radical en el modelo de crecimiento, más basado en el consumo interno y no sólo en las exportaciones, con el objetivo de salir de la crisis. Además, el nuevo dirigente promoverá una relación de iguales con Estados Unidos: "El primer paso será construir una relación de confianza con el presidente [Barack] Obama. Hemos tenido una relación pasiva; ahora queremos un papel activo".

Diez meses y algunas semanas. Ése el tiempo del que dispone Hatoyama para dar un vuelco histórico a la situación de la segunda economía del mundo y empezar a mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos. La cuenta atrás expira en julio de 2010, cuando se celebren los comicios para renovar la Cámara alta. En ellos, la formación de centroizquierda del nuevo primer ministro, el Partido Demócrata de Japón (PDJ), aspira a lograr la mayoría absoluta para afianzar sus políticas sin depender de terceros.

El Ejecutivo afronta la tasa de paro más alta desde la II Guerra Mundial

Pero antes, deberá convencer a un electorado escéptico ante la idea de que el nuevo Ejecutivo, cuya composición también se anunció ayer, pueda llevar a cabo sus ambiciosas reformas. Éstas han sido definidas por algunos expertos como una larga lista de ropa por lavar.

Ardua parece la tarea de Hirohisa Fujii, nuevo ministro de Economía, que tendrá que lidiar con la tasa de paro más alta desde la II Guerra Mundial y la actual deflación. Y, sobre todo, deberá trazar los nuevos presupuestos para cumplir con las promesas sociales del PDJ, entre ellas, reformar el sistema de salud y de pensiones o aumentar las ayudas para el empleo, la educación y la agricultura. Todo ello, sin subir el IVA ni disparar aún más la gran deuda pública del país, que para finales de 2009 habrá duplicado su PIB.

Fujii, de 77 años, ya fue ministro de Economía en los ejecutivos de coalición que apartaron momentáneamente del poder en los noventa al Partido Demócrata Liberal (PDL), que lideró Japón casi sin interrupción durante 55 años. También ejerció como funcionario del ministerio durante dos décadas, un buen precedente para alguien que ahora debe plantarse ante los burócratas que han dibujado los presupuestos y gobernado de facto durante décadas.

Aunque no lo necesita, el PDJ se ha visto en la obligación de formar coalición con los dos grupos minoritarios con los que gobierna en la Cámara alta, para evitar bloqueos. Por ello, deberá lidiar con las pretensiones de ambos partidos: el Social Demócrata (que sólo ha obtenido siete escaños) y el nacionalista Nuevo Partido Popular (tres escaños). Los socialdemócratas piden retirar las tropas estadounidenses de la isla de Okinawa, despertando el nerviosismo de Washington, que ya ha manifestado su negativa a relocalizar el contingente. El PDJ, por su parte, plantea un enfoque más tibio y su prioridad es estrechar lazos entre Hatoyama y Obama la semana que viene durante los encuentros paralelos a la Asamblea General de la ONU y la cumbre del G-20 en Pittsburg. Templar los ánimos será competencia de Katsuya Okada, hasta ahora secretario general del DPJ, y nuevo ministro de Asuntos Exteriores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de septiembre de 2009