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La crisis se prolonga

España saldrá de la recesión un año después que el grueso de la zona euro

El PIB cae en 12 meses un 4,2%, el mayor desplome en cuatro décadas - La crisis ha destruido en el último año 1,37 millones de empleos

El Gobierno proclama ufano que "el punto álgido del deterioro económico" ya ha pasado. El número dos de Economía, José Manuel Campa, exhibió ayer los datos que colocan a España en una mejor situación que los países de nuestro entorno: una caída interanual del 4,2% frente al descenso del 4,6% registrado en la zona euro. Todo ello es cierto. Pero también lo es que mientras las grandes economías del continente -Francia y Alemania- han comenzado a levantar cabeza, España tendrá que esperar por lo menos hasta el segundo trimestre del próximo año para poder proclamar que ha salido de la recesión, según las propias previsiones del Gobierno.

Mientras los países de la eurozona están a punto de situarse en ese punto, ya que su producto interior bruto (PIB) disminuyó en el segundo trimestre tan sólo el 0,1%, España continúa en caída libre, con un 1,1% negativo. Así, la recesión cumplió en junio un año de vida. El único consuelo es que el frenazo del trimestre es menor al registrado entre enero y marzo.

José Manuel Campa cree que "el punto álgido del deterioro" ya ha pasado

El desplome en la demanda interna es mayor que en el resto de países

La serie del Instituto Nacional de Estadística (INE) comienza en 1970. Pues bien, desde ese año España no había registrado un desplome comparable al 4,2% recién publicado. La información que ayer facilitó el INE permite analizar lo que ocurrió en la economía entre abril y junio. Y estos datos no llaman precisamente al optimismo. Ya es malo que los porcentajes de caída sean mayores de lo que habían previsto el Banco de España y el propio INE. Pero lo peor viene cuando se analizan las entrañas del PIB.

La demanda interna está aún más débil de lo que se creía. Los hogares consumen ahora casi un 6% menos que hace un año. La clave de esta obsesión por ahorrar hay que buscarla, evidentemente, en la dramática situación del mercado laboral. En un año, España ha destruido nada más y nada menos que 1,37 millones de empleos.

"Ningún país occidental ha sufrido caídas tan importantes en la demanda interna", explica Sara Baliña, de Analistas Financieros Internacionales. Y no se trata de un dato baladí, ya que esta partida representa el 60% de toda la riqueza que se genera en España. Si no fuera por la aportación del sector exterior, que funcionó bien gracias a la atonía de las importaciones, la demanda interna habría arrastrado al PIB a descensos aún mayores. Otro tanto ocurre con la inversión en bienes de equipo, que en los últimos 12 meses ya ha caído un 29%. Es difícil encontrar precedentes de este calibre.

La brecha que ahora se abre entre España y los países de nuestro entorno hay que buscarla en el comportamiento de los hogares. Alemania, por ejemplo, a pesar de haber sufrido una caída interanual del PIB más profunda que la española, es de los que ya están viendo la famosa luz que se suponía al final del túnel.

El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, citó ayer algunos factores que le hacen pensar que la recuperación está por fin más cerca. "La mejora de la confianza de los consumidores y la caída de los precios y de los tipos de interés sugieren que habrá una mejora del consumo privado en los próximos meses", señaló.

Cristóbal Montoro, desde las trincheras de la oposición, reclamó al Gobierno que cambie "cuanto antes", ya que el Partido Popular tiene "temores fundados" de que los Presupuestos que prepara para el próximo año no evitarán que España siga siendo "el farolillo rojo" de Europa en caída de empleo y de la actividad, informa Europa Press.

Los mismos agentes sociales que no consiguieron cerrar el acuerdo que pedía el Gobierno para afrontar la situación de emergencia que vive la economía salieron ayer en tromba para valorar los datos. La patronal reclama moderación salarial y medidas fiscales incentivadoras. Los sindicatos, todo lo contrario. CC OO pide un plan global dirigido a la creación de empleo y desbloquear la negociación colectiva para que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo. Y UGT considera necesario que el Gobierno mantenga el gasto público.

"Todas las opciones están abiertas"

El día anterior, la vicepresidenta Elena Salgado había dicho que "todos, absolutamente todos" los impuestos podían subir. Y su subordinado José Manuel Campa salió ayer con que "todas las opciones están abiertas". Respondía a una pregunta sobre la posibilidad de que el Gobierno congele el sueldo a los empleados públicos.

Campa también se pronunció sobre la propuesta del presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, de reducir los salarios un 1% para aumentar la productividad. Y no la descartó totalmente. "Sólo tiene sentido en el contexto de un conjunto de medidas que habría que adoptar en la mesa del diálogo social", dijo. Lo irónico es que el secretario de Estado de Economía, antiguo profesor del IESE Business School, se había pronunciado a favor de una medida similar antes de acceder al cargo. Otra de sus propuestas era la creación de un contrato laboral único indefinido con despido más barato.

Campa repitió el latiguillo de que el objetivo del Gobierno es recuperar la senda de crecimiento y de estabilidad presupuestaria a medio plazo, lo que significa recortar el déficit, que este año puede sobrepasar el 10%, algo inédito en la historia.

Sobre la falta de acuerdo entre la patronal y los sindicatos en la negociación colectiva, Campa recordó que este pacto es "fundamental" para los trabajadores, y aseguró que el Gobierno desea que se imponga "la racionalidad y la serenidad" en la negociación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de agosto de 2009

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