Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

"En Cuba no sobra nada, sólo problemas"

Raúl Castro pide a los cubanos que trabajen más para sortear la crisis

Los frijoles en Cuba son un asunto de "seguridad nacional". Y la primera prioridad, por encima de las consignas políticas. Lo dijo más claro que nunca Raúl Castro al conmemorar el 56º aniversario del asalto al cuartel Moncada, la fecha más importante del calendario revolucionario. "No es cuestión de gritar ¡patria o muerte! ¡abajo el imperialismo!... Y la tierra ahí, esperando por nuestro sudor". El presidente cubano rugió: el país no puede seguir gastando "cientos y miles de millones de dólares" en importar alimentos que se pueden producir en la isla.

Cuba es un país agrícola, pero importa el 80% de los alimentos que consume. En el año 2007, la mitad de las tierras en manos del Estado estaba sin cultivar, y Raúl Castro dio la orden de acabar con aquel despropósito y repartirlas en usufructo entre campesinos y cooperativistas. Ayer el mandatario dio las últimas cifras: se han entregado 690.000 hectáreas, aproximadamente el 39% del "área ociosa", y de esta tierra sólo está sembrada la tercera parte. "No podemos sentirnos tranquilos mientras exista una sola hectárea de tierra sin un empleo útil", dijo.

El presidente no menciona los cambios prometidos hace dos años

La entrega de tierras en usufructo no ha dado el resultado previsto

Fue la tónica general de todo el discurso, pronunciado en Holguín, la misma ciudad donde hace justamente tres años Fidel Castro apareció por última vez en público en otro acto por el 26 de julio. En éste, Raúl no dio buenas noticias, trató de ser realista. "Aquí no sobra nada, sólo problemas", llegó a decir en un momento de su alocución, de media hora, muy lejos de los discursos maratonianos de su hermano.

Nadie esperaba que Raúl Castro retomara el mensaje de las reformas de aquel famoso 26 de julio de 2007, cuando anunció "cambios estructurales y de concepto" para reactivar la economía. No lo hizo. Hace tiempo que en Cuba no se habla de cambios, sino de los efectos de la crisis internacional en la frágil economía cubana y de las "restricciones al consumo" que impepinablemente han de llegar. Algunas ya han llegado, como las restricciones al consumo eléctrico, en el transporte público o en la distribución de algunos productos de la cartilla de racionamiento.

El presidente cubano sí volvió a aquel discurso de 2007, pero para recuperar sus palabras sobre "la imperiosa necesidad" de poner a producir la tierra. "Es una tarea de primera prioridad estratégica", enfatizó. Y agregó: "La tierra está ahí; aquí están los cubanos, veremos si trabajamos o no, si producimos o no, si cumplimos nuestra palabra o no". A estas alturas está claro que el propósito de Raúl Castro no es introducir grandes cambios que transformen el modelo económico, sino hacer más eficiente el modelo socialista que existe. También han quedado claras las limitaciones para conseguir este objetivo.

Castro no pronunció un discurso político ni hizo mención al "bloqueo" de Estados Unidos como causa de los males de la isla. Se centró en la economía. Eso sí, mencionó los ciclones que arrasaron el país el año pasado y que dejaron pérdidas por alrededor de 10.000 millones de dólares, un 20% del PIB. La isla, dijo, todavía no se ha recuperado del golpe; sólo en lo que se refiere a las casas con derrumbes totales o parciales, todavía no se ha resuelto el problema de más de 300.000 viviendas.

El presidente cubano dejó para los próximos días las malas noticias económicas y los posibles anuncios de mayores restricciones. El martes, dijo, se reunirá el Consejo de Ministros para discutir un "segundo ajuste de los gastos previstos" para 2009, debido a "los efectos de la crisis económica mundial". La previsión de crecimiento económico este año ya fue rebajada oficialmente del 6% al 2,5%, pero economistas independientes consideran que incluso la cifra puede ser negativa.

En el calendario político cubano también está, el 29 de julio, la realización de un pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), en el que podría decidirse la fecha concreta del VI Congreso del PCC. El Congreso lleva siete años de retraso, y de él han de salir las directrices económicas y políticas para el futuro, y si hay o no en la isla un proceso real de apertura. También deberá decidir en qué papel queda Fidel Castro, que hoy sigue siendo primer secretario del PCC.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de julio de 2009