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CiU fracasa en el intento de dividir al tripartito por la financiación

El tripartito exhibe unidad y rechaza todas las propuestas de la oposición

Incómodo con las críticas recibidas por parte de las patronales catalanas por el rechazo de Convergència i Unió al nuevo sistema de financiación de la Generalitat, el líder nacionalista catalán, Artur Mas, bajó ayer el tono de sus reproches al acuerdo. Pero ni así consiguió CiU aliviar su soledad parlamentaria en la Cámara catalana, que ayer rechazó en un pleno monográfico sobre financiación -propuesto por el propio Mas- todas y cada una de las propuestas nacionalistas para boicotear el pacto de financiación. Mas también fracasó en su intento de dividir al tripartito y socialistas; republicanos y ecosocialistas votaron una resolución conjunta en defensa de las bondades del acuerdo entre Gobierno y Generalitat.

"Me cuesta entender adónde va, señor Mas", afirmó el presidente de la Generalitat, José Montilla, quien echó mano de la defensa que patronales y sindicatos han hecho de la nueva financiación para dar por hecho que los nacionalistas han perdido la centralidad política.

Montilla y Mas mantuvieron un cara a cara de dos horas y media plagado de reproches en el que la línea de defensa principal del líder nacionalista fue que el modelo pactado no cumple el Estatuto. Eso sí, Mas intentó presentar su rechazo en clave positiva y hasta patriótica. Una vez dio por sentado que no lograría abrir una grieta en el tripartito y que ERC no cedería a sus presiones, el líder de la oposición prefirió lanzar un discurso para consumo interno en las filas nacionalistas que justifique el no de CiU a un proyecto tan importante para Cataluña como la nueva financiación.

Por esta razón, Mas dijo que si se opone a la financiación es porque ésta incumple el Estatuto y porque "hipoteca" el futuro de la Generalitat. "No podemos avalar un modelo que corta las expectativas de Cataluña", dijo un Mas que no ocultó que pretende convertirse en presidente de la Generalitat el año que viene y gestionar personalmente el aumento de recursos de esta institución.El repetido argumento de CiU según el cual la financiación pactada incumple el Estatuto llegó hasta una propuesta de resolución en la que Mas se ofreció a apoyar la financiación a cambio de dejar claro que no cumple la carta autonómica. La propuesta, como todas las de CiU y el PP, fue rechazada por los socios del tripartito. Los nacionalistas se quedaron de nuevo solos. Y no fue porque Mas no se esforzara en intentar demostrar las vulneraciones del Estatuto, que cifró en una decena.

Pero Montilla y sus socios no sólo insistieron en que el Estatuto es una herramienta útil, sino que se conjuraron para no dejarle aire al jefe de la oposición en el mejor momento del tripartito en lo que va de legislatura. "Señor Mas, usted insinúa que no hay verdadero éxito para Cataluña si no lo protagoniza CiU. Ustedes no tienen la exclusividad del buen gobierno y del patriotismo, no la tiene nadie. Abandone su falso patriotismo", le espetó Montilla.

Fue uno de los puntos álgidos del debate, junto al tenso enfrentamiento que mantuvieron el propio Montilla y el presidente del grupo parlamentario del PP, Daniel Sirera. Éste sostuvo que el nuevo modelo es "anticatalán porque subirá el paro y los impuestos". El presidente le acusó precisamente de fomentar el anticatalanismo desde Cataluña y de no enfrentarse a los líderes del PP que muestran mayor hostilidad. "Sus palabras representan el núcleo más duro y cómplice de los ataques que recibe Cataluña desde su partido", dijo, y le recordó frases gloriosas de líderes del PP; por ejemplo, en 2005 el entonces secretario general, Ángel Acebes, dijo que ETA iba a tutelar el Estatuto.

Sorteada la oposición, los tres socios de gobierno efectuaron intervenciones y réplicas en las que si bien cada uno marcó perfil propio, también hubo tiempo para exhibir unidad y expresar agradecimientos por el trabajo de cada cual en la negociación.

Especialmente complacido se mostró Montilla, "por su trabajo al lado del Gobierno", con Esquerra, otrora propensa a aliarse con CiU para reclamar asuntos como el concierto económico. "Han hecho una opción responsable, de gobierno", dijo el presidente. Esta vez Joan Puigcercós no se doblegó y justificó su apoyo al nuevo sistema diciendo que es el mejor posible con el actual marco político. Con todo, el líder de ERC dejó claro que su objetivo sigue siendo el concierto económico. "El acuerdo no es el último tren", dijo. Llegado su turno, el líder de ICV, Joan Saura, vinculó el acuerdo de financiación a la posibilidad de desplegar políticas sociales.

En el pleno también se leyó una declaración de reconocimiento a los bomberos fallecidos en el incendio de Horta de Sant Joan. Sin embargo, hubo polémica porque, según fuentes del tripartito, CiU impidió añadir una frase para expresar la confianza del Parlament en la labor de los bomberos. Fuentes nacionalistas lo negaron tajantemente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de julio de 2009