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Los escándalos que afectan al PP

Aguirre declara la guerra interna a Bárcenas ante la inacción de Rajoy

El tesorero sigue tranquilo mientras el PP se instala en el desconcierto total

Cinco meses después de su estallido, el caso Gürtel, que Mariano Rajoy siempre ha querido minimizar, crece sin freno y ayer se transformó en una guerra abierta y pública entre dirigentes del PP. El detonante para la explosión han sido las amenazas que Luis Bárcenas está lanzando, siempre en privado, de desvelar cuestiones delicadas que afectan a diversos dirigentes. El tesorero está contando que se ha llevado de la sede de Génova varias cajas -hasta nueve- con documentación comprometida.

Uno de esos dirigentes a los que estaría apuntando es Esperanza Aguirre, cuya mano derecha, Ignacio González, está enfrentado abiertamente con Bárcenas y con el anterior tesorero, Álvaro Lapuerta. Ante las insinuaciones dirigidas contra ella, la presidenta de Madrid se lanzó ayer a la yugular del tesorero: "Le pido de rodillas al señor Bárcenas que toda la información que tenga sobre mí la haga pública cuanto antes y, además, con mucha claridad y con mucha precisión", espetó a la primera pregunta de los periodistas sobre el asunto. ¿Tiene usted algún temor?, insistieron los informadores. "De rodillas, se lo pido, fíjese el temor que tengo", contestó con su habitual tono retador.

La presidenta pide "de rodillas" al tesorero que cuente lo que sabe de ella

Rajoy no convocó ayer, como otros lunes, a la cúpula del partido

La reacción de Aguirre se produce, según el análisis coincidente de diversos dirigentes, por la inacción y el silencio de Rajoy, que ha decidido no hablar del asunto y además ha ordenado a sus dirigentes más fieles que guarden silencio.

Hasta el punto de que ayer el PP canceló la rueda de prensa habitual de los lunes de María Dolores de Cospedal, la secretaria general, sin justificación alguna. El líder ni siquiera convocó al Comité de Dirección, la cúpula del partido, por lo que la mayoría de los dirigentes se han instalado en el desconcierto total y ya no saben a qué atenerse. En la sede central, en la calle Génova, apenas se habla de estos asuntos porque se ha instalado, según varios dirigentes, un temor enorme y la sensación de que este asunto empieza a ser peligroso para todos.

En ese ambiente de nerviosismo y desconcierto, Aguirre tiró por el camino más corto. Se sumaba así, aunque no pidió expresamente su destitución, al clamor interno que se ha instalado en el partido contra Bárcenas. El tesorero no tiene apenas apoyos, salvo el de Francisco Álvarez-Cascos, ex secretario general y amigo personal, que le anima a seguir adelante.

Todos los dirigentes consultados asumen que Bárcenas tendría que haberse marchado hace tiempo, cuando se desvelaron algunas de sus actuaciones más sospechosas, especialmente la del préstamo de 330.000 euros que devolvió en 2003, un mes después de pedirlo, en billetes de 500 euros. Las sucesivas malas noticias judiciales han reforzado la convicción del PP de que el tesorero debe dejar su puesto para no hacer más daño al partido.

Pero todos los esfuerzos para convencerle, realizados por personas cercanas a Rajoy, han sido inútiles. Él sólo se irá si se lo pide el líder, y ayer mismo se le vio en Génova muy tranquilo y contento por la entrevista en Abc, la primera que ofrece, en la que él mismo marca los tiempos al líder y asegura que sólo dejará "transitoriamente" su cargo de tesorero si el Supremo pide el suplicatorio.

Rajoy, según sus fieles, no le pedirá en ningún caso la dimisión, ni siquiera al saber que puede estar llevándose documentación, porque quiere que dimita él. Los marianistas señalan que la opción de Rajoy pasa, una vez más, por ganar tiempo, ya que está convencido de que Bárcenas caerá pronto -aunque no está claro si el suplicatorio se pedirá antes o después del verano-.

Para sumar malas noticias al nuevo lunes negro del PP, el juez que instruye el caso Bárcenas en el Tribunal Supremo abrió diligencias previas dejando claro que sigue en marcha la investigación contra él. Y por si fuera poco, en el otro frente del caso Gürtel, el que preocupa aún más a los marianistas porque sus consecuencias políticas son muy difíciles de manejar, también llegaron malas noticias.

Mientras crece la preocupación de los juristas del partido por la situación procesal de Francisco Camps, otro juez, esta vez de Madrid, dio la razón al sastre, José Tomás, en el juicio que mantiene contra su antigua empresa y declaró improcedente su despido. Este juicio había sido el eje central de la estrategia diseñada por Federico Trillo para desautorizar al principal testigo de cargo contra Camps, al que tanto el PP como los medios conservadores atacaron precisamente basándose en el despido. Ahora, de nuevo, los jueces fallan contra los intereses del PP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de julio de 2009