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Reportaje:Feria del libro de Madrid

El éxito en serie que llegó del frío

El fervor por la novela policiaca nórdica es la tendencia dominante en el Retiro - Los editores se especializan, crecen los lectores y los países aprovechan la marca

Si hace 40 años cualquier turista rubia y neumática no podía ser otra cosa que una sueca, hoy cualquier novela negra de éxito no puede ser tampoco más que otra sueca. Policías alejados de los clichés clásicos del género, personas comunes convertidas en audaces investigadores, crímenes que apuntan a la crítica social y el velado comentario político y, sobre todo, la sangre que mancha la nieve de una supuesta sociedad perfecta. La novela escandinava es uno de los fenómenos editoriales más sorprendentes de los últimos tiempos y la tendencia novelesca que ha marcado la Feria del Libro de Madrid. Este fin de semana echa el cierre.

Se trata de un saco sin aparente fondo en el que cabe desde el mismísimo Stieg Larsson -cuya tercera entrega de Millennium, La reina en el palacio de las corrientes de aire (Destino), sale a la venta el jueves- a una recién llegada, Åsa Larsson, cuya Aurora boreal (Seix Barral) se vende con este lema publicitario: "La novela que mantuvo despierto toda una noche a Stieg Larsson". ¿Exprimir la gallina de los huevos de oro o simplemente hacer justicia a una gran desconocida?

"Todas las grandes ciudades tienen un lado oscuro. Y aquellas aparentemente más frías, civilizadas y contenidas, como Estocolmo, lo tienen más escondido, lo que repercute directamente en la curiosidad del ciudadano medio y del lector medio". Es la explicación que Jens Lapidus (Estocolmo, 1974) le encuentra al éxito arrollador de su primera novela Dinero fácil, que ha vendido medio millón de ejemplares sólo en Suecia y está publicada en España por Suma de Letras.

En las editoriales esquivan la acusación de oportunismo. Pueden haberse apuntado a la moda nórdica, pero todas insisten que desde hace años seguían la pista a autores daneses, noruegos, islandeses, finlandeses y, sobre todo, suecos. "Tenemos autores nórdicos desde hace tiempo, aunque no de novela negra", asegura Emili Rosales, director editorial de Destino. "Larsson es el resultado de esa política de búsqueda de literaturas diferentes". El éxito de Los hombres que no amaban a las mujeres y de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina ha desbordado cualquier previsión. Rosales explica que de las dos novelas se han vendido millón y medio de ejemplares (33 millones de euros de ingresos) y de la tercera, que iba salir a la calle con 400.000 ejemplares, han tenido que subir la tirada a 500.000. La histeria Larsson llega tan lejos que el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, aseguraba esta semana haber aceptado presentar el libro sólo para poder acceder a sus galeradas cuanto antes. También, se justificaba el alcalde, "porque es una profunda y fascinante defensa del Estado de derecho".

"Pero el auge verdadero es el de la novela negra en general", explica Rosales, que sin embargo admite que en Destino han seguido a varios autores suecos todavía desconocidos en España. Hasta van a lanzar a uno nuevo en los próximos meses. "No puedo dar el nombre. Lo único que ha cambiado con los suecos son nuestras expectativas".

El éxito a principio de siglo de Henning Mankell, editado por Tusquets, fue el primer aviso. En RBA (que ha reeditado las obras del matrimonio sueco Maj Sjöwall y Per Wahlöö y al islandés Arnaldur Indridason) no tienen scouts (ojeadores de novedades) dedicados a los países nórdicos, sino a una editora, Anik Lapointe, apasionada del género. Para ella el matrimonio Sjöwall-Wahlöö son los patriarcas indiscutibles del género. "Los leía con 15 años, son unos clásicos, muy conocidos en toda Europa. Cuando me enteré de que sus novelas quedaban libres me lancé animada por el éxito de Mankell". Para Lapointe, la violencia está tratada de "otra manera" en el policiaco nórdico, donde, según Rosales, los índices de lectura -de los más altos del mundo- propician las largas series. "Aquí el gusto por el policiaco ha fluctuado. Allí, en cambio, es un género que siempre ha gustado mucho, una tradición sostenida, y por eso hay tantos autores y tan buenos", añade Rosales. Para el escritor Arnaldur Indridason (Las marismas, La mujer de verde) el secreto está en el realismo. "Ésa es la clave", comentaba recientemente a este periódico el escritor.

En la caseta número seis de la Feria del Libro los países nórdicos apilan sus títulos. Venden sus asesinatos con el mismo orgullo con el que hace años hacían gala de sus muebles de diseño. "En Noruega también hay crímenes y suspense", se lee en la web de la Embajada de aquel país que celebra, con el resto de los escandinavos, los 15 años de presencia en la Feria del Libro. En la caseta, Mankell se da codazos con la poesía de Ibsen. Un poco más allá, un libro llamado El danés serbio, de Leif Davidsen, reza: "El autor de thriller internacional más vendido en Dinamarca". La invasión continúa: La princesa de hielo, La tosca red, La mujer del lunar...

Los padres del invento

Se conocieron en la redacción de la revista

Idun, donde trabajaban. Se hicieron amigos, se casaron y se pusieron a escribir a cuatro manos. Maj Sjöwall y Per Wahlöö son, en boca del propio Henning Mankell, los padres de la novela negra sueca. "Cambiaron el género, quienquiera que escriba policiaco hoy se ha inspirado de un modo u otro en ellos". Sjöwall y Wahlöö escribieron entre 1965 y 1975 diez novelas policiacas que pretendían romper la imagen idílica de su país. Una por año. La pareja se preparaba meticulosamente cada relato, todos sobre la Brigada de Homicidios.

Todas las novelas están protagonizadas por el detective Martin Beck, que, aburrido de su matrimonio, se entrega al trabajo. Un hombre nervioso, que detesta conducir, que fuma mucho, come poco, se resfría constantemente y al que siempre le duele el estómago.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de junio de 2009

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