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Reportaje:

Gimnasia con receta

Un estudio revela que prescribir ejercicios de forma individualizada funciona

Nada de simples consejos médicos y vagas recomendaciones que sólo conducen al fracaso. Para acabar con una de las peores lacras que afectan a la salud en las sociedades industrializadas, el sedentarismo, es necesaria una receta con todo un plan bien estructurado de actividad física y previamente consensuado entre médico y paciente en una consulta de 15 minutos. Así lo demuestra un estudio español, publicado ayer en la revista Archives of Internal Medicine, que ha sido desarrollado en ocho comunidades autónomas y coordinado por la Unidad de Investigación de Atención Primaria de Vizcaya, perteneciente al Servicio Vasco de Salud-Osdakidetza (SVS-O).

"Según toda la literatura médica, los ensayos clínicos y la documentación disponible, se trata del estudio experimental más ambicioso realizado hasta ahora en el mundo para evaluar la efectividad del médico de familia en la lucha contra el sedentarismo y sus consecuencias: la obesidad, la hipertensión y otros factores de riesgo cardiovascular, como el tabaquismo", afirma Gonzalo Grandes Odriozola, investigador principal del trabajo.

El médico de familia puede ser clave en la lucha contra el sedentarismo
La OMS calcula que 1,9 millones de muertes se deben a la falta de actividad

Su trascendencia radica en que demuestra la gran labor de la atención primaria, que es el primer escalón de acceso a la sanidad pública, en la corrección de hábitos insalubres para la comunidad, en este caso el sedentarismo, y otros que lleva aparejados, según Grandes.

Y agrega: "Prescribir de manera eficaz actividad física y otros hábitos saludables, como dieta equilibrada, abandono del tabaco o uso moderado de bebidas alcohólicas, tiene más impacto en la salud de la comunidad que cualquiera de las otras intervenciones del sistema sanitario. En atención primaria tenemos que empezar a hablar en términos de salud y prevención más que de enfermedad y curación".

"Nuestros resultados", añade, "revelan al médico de familia como un eficaz promotor de actividad física dentro de un programa de prescripción, por el que entre un 7% y un 11% de los pacientes a los seis meses de haber iniciado el plan pasan a ser activos. Así, vemos que el efecto de la prescripción escrita de un plan reglado incrementa hasta un 100% el nivel de actividad y anula el simple consejo médico verbal".

La Organización mundial de la Salud (OMS) considera que intervenciones de este tipo son de gran relevancia, ya que cada año se producen 1,9 millones de muertes atribuibles exclusivamente al sedentarismo. Sin embargo, con una adecuada actividad física las personas disfrutarán de una mejor calidad de vida, tendrán un 25% menos de probabilidades de sufrir una muerte prematura y se reducirá a la mitad la incidencia de las enfermedades crónicas más comunes (cardiovasculares, diabetes, cáncer).

Es importante subrayar, según Grandes, que el estudio, emprendido a finales de 2003, se ha hecho en condiciones habituales, sin recursos adicionales, "por lo que pensamos que será factible su traslación a la práctica clínica". Todos los médicos participantes, el personal de enfermería y los propios pacientes estaban muy motivados y concienciados.

"Sabemos que en atención primaria el gran problema es la falta de tiempo, la presión asistencial, pero con buena voluntad por parte de todos y una exquisita organización pudimos solventarlo. Al paciente se le motiva informándole de los múltiples beneficios del ejercicio, no sólo los físicos, sino también los psíquicos, como es esa liberación de endorfinas, unas hormonas que ejercen una acción analgésica y de sensación de bienestar, que enseguida comprueban quienes lo practican con regularidad", indica Grandes.

Este estudio, que ha sido financiado por el Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS), del Instituto Carlos III (Ministerio de Sanidad y Consumo) y la Fundación Vasca de Innovación y Tecnologías Sanitarias (BIOEF), ha contado con la red de Investigación en Actividades Preventivas y Promoción de la Salud en Atención Primaria (red IAPP), en la que han participado 56 médicos de familia, que entrevistaron a 13.043 pacientes de 20 a 80 años, y 13 enfermeras que midieron los resultados en 11 centros de salud de ocho comunidades autónomas.

Al final de todo el trabajo y "debido al rigor metodológico empleado para garantizar la validez de las conclusiones y hacerlas extrapolables a la población general", las personas analizadas fueron 4.317. La muestra se dividió al azar en dos grandes grupos, uno de ellos como control. A su vez el grupo de intervención se segmentó en otros dos. El primero, compuesto por las personas que sólo recibieron consejo médico y materiales educativos, que es lo habitual en las consultas de atención primaria españolas. En el segundo, además de lo anterior, el médico prescribió un plan individualizado de actividad física.

"Un estudio de estas características y magnitud, en el que no hay ningún producto farmacéutico ni nada a lo que se le pueda sacar una rentabilidad o beneficio económico, sólo es viable gracias a la financiación del sistema público. Por tanto, la investigación en promoción de la salud, que no tiene detrás al potente mercado biomédico, difícilmente progresará si no es apoyada decididamente por los organismos públicos. Esto nos hace sentirnos doblemente orgullosos, si cabe", recalca agradecido el principal investigador.

A los seis meses de tratamiento, entre el 7% y el 11% de las personas son ya activas.
A los seis meses de tratamiento, entre el 7% y el 11% de las personas son ya activas.ANEL FERNÁNDEZ

Las claves de la prescripción

- Tiempo. Una sesión entre médico y paciente dura 15 minutos.

- Objetivos. Refuerzo de las razones para abandonar el sedentarismo, apoyo y objetivos generales: actividad aeróbica de intensidad moderada cinco días a la semana; o de intensidad vigorosa tres días a la semana (caminar, andar en bicicleta, nadar, bailar...). Al menos dos días por semana hacer 10 ejercicios de fuerza de los grupos musculares más importantes (y repetir 10 veces cada uno), así como practicar dos veces por semana 10 minutos de ejercicios de equilibrio y flexibilidad.

- Consenso. Diseño consensuado entre médico y paciente de un plan de entrenamiento de tres meses.

- Metas alcanzables. Fijación de metas parciales, que sean realistas y que se incrementen de forma progresiva.

- Por escrito. Prescripción impresa de la actividad física programada: ejercicios, frecuencia, duración, intensidad y progresión.

- Carpeta de seguimiento. Entrega al paciente de una carpeta con una guía resumida y ordenada de todo lo anterior para favorecer la práctica del ejercicio.

- Obstáculos y soluciones. Identificar los elementos que dificulten en cada paciente la puesta en práctica del plan (falta de tiempo, problemas de salud, etcétera) y prever soluciones.

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