Financiación, estrategia 2015 y campus de excelencia

Para desarrollar de una manera "equilibrada" el proceso de Bolonia (la reforma para adaptar la universidad española a un esquema común en toda Europa) haría falta más financiación y más becas, dijo el mes pasado, todavía como presidente de los rectores, Ángel Gabilondo. Aunque no todo es cuestión de dinero, sino que se necesita un "cambio en la cultura universitaria" y modernizar una forma de gestión que resulta "demasiado rígida", había señalado unos meses antes. También ha recordado en numerosas ocasiones que la revisión del sistema de financiación de las universidades públicas está aún pendiente desde la anterior legislatura, tanto para intentar aumentarla como para decidir los incentivos y los controles públicos de ese dinero, aunque es cierto que el debate sobre financiación ha avanzado en los últimos meses.

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Pero más allá de terminar de poner en marcha el proceso de Bolonia haciendo frente a los grupos de estudiantes (también de profesores) que quieren detener los cambios, y esa revisión de la financiación, también quedan otros puntos abiertos. Al desarrollo del estatuto del docente universitario y del estudiante, se suman los dos proyectos más ambiciosos anunciados para las universidades por el Ministerio de Ciencia e Innovación.

Un año de visitas

El primero es la estrategia Universidad 2015, que tanto la ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, como el secretario de Estado de Universidades, Mà-rius Rubiralta, y el director general de Universidades, Felipe Pétriz, se han esmerado en explicar, visitando universidad por universidad, durante el último año. La estrategia es un conjunto de objetivos, que conllevarían hasta 2015 una inversión de 6.415 millones de euros para modernizar la universidad y promoción de la excelencia, la internacionalización y ayudar, al fin, a cambiar el modelo económico del "ladrillo" al del "conocimiento". Una estrategia todavía en proceso de concreción.

La cuestión es qué pasará ahora con este proyecto, tan imbricado con las competencias que ahora se quedan en Ciencia e Innovación. Lo mismo ocurre con la medida más desarrollada hasta el momento, los campus de excelencia, en los que se pretende involucrar a una o varias universidades junto a institutos de investigación, centros tecnológicos, organismos públicos de investigación e instituciones de las comunidades autónomas, por ejemplo, hospitales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de abril de 2009.

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