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Reportaje:

El barrio de nunca salir

Paco Roca, premio Nacional de Cómic en 2008, se aleja de la crudeza social con una obra claustrofóbica sobre el destino

A Paco Roca (Valencia, 1969) le espanta perderse. Y, como todos los despistados, se pierde con facilidad. Incluso en su ciudad natal. En una ocasión, apremiado por una cita, se aventuró a acortar el camino por el barrio del Carmen y tardó una hora en orientarse. Primero le invadió el miedo y luego la inspiración para urdir Las calles de arena, el nuevo cómic del creador de Arrugas, un superventas (20.000 ejemplares en España) que mereció el Premio Nacional de Cómic en 2008.

Nada tienen que ver. Arrugas, inspirada en un enfermo de alzhéimer y su panda de la residencia, es pura realidad. Las calles de arena, protagonizada por un joven despistado que se adentra en un extraño barrio del que no logra salir, es pura fantasía.

Algunos personajes excéntricos se inspiran en los amigos del autor

El cambio de registro también le atemoriza. Roca sabe que muchos lectores se acercaron al cómic con Arrugas gracias a su gancho social. Tal vez se queden algunos por el camino, pero de partida la editorial Astiberri, que pondrá a la venta la nueva novela gráfica el 17 de abril (en Francia saldrá en mayo en la editorial Delcourt), confía en el efecto Roca: se distribuirán 5.000 ejemplares. Un alarde en el mundillo.

O sea que Paco Roca es un creador aquejado por temores diversos que, sin embargo, no se deja frenar por ellos, a diferencia de uno de los personajes de Las calles de arena, que consume los días revisando una y otra vez la lista de cosas imprescindibles para huir. Se inspiró en uno de sus amigos: "Aspira a ser un dibujante perfecto y por esa inseguridad jamás termina nada".

El mundo laberinto en el que se ve atrapado el protagonista está poblado de seres fantásticos: un científico que clona mujeres iguales a su antiguo amor con la esperanza de que le quieran, un vagabundo que roba identidades y vidas o un hombre que vive en un ataúd deseando morirse, también relacionado con otro de los amigos de Roca, cuya galería de amistades singulares es realmente sugerente. "Está gordo pero siempre compra tallas pequeñas esperando adelgazar algún día y poder ponérselas, aunque nunca hace nada para lograrlo". Los personajes del cómic comparten actitud existencial. "Están a la espera pero ninguno toma la decisión de cambiar, y al final va pasando la vida", describe el dibujante.

Las calles de arena, un título que homenajea El libro de arena, de Borges, uno de los escritores favoritos de Roca, es una parábola sobre los cercos que impone la vida. "En el fondo trata sobre el destino. Casi está tan cerrado que sólo podemos decidir si nos compramos un utilitario o un 4 - 4", expone el autor. Lo hace con un tono irreal, mágico, repleto de reverberaciones literarias. "Es una historia muy de Kafka o Lewis Carroll", indica Roca. En el prólogo del tebeo, el catedrático de Literatura y Comunicación de Deusto, Juan Manuel Díaz de Guereñu, añade otras: Cortázar, Poe, García Márquez o Melville. "Paco Roca acude a lo que vive o lee para dar forma a sus historias, para encontrar soluciones y para buscarse problemas, es decir, para evitar las sendas trilladas", escribe Díaz de Guereñu.

Con Las calles de arena introduce un paréntesis en el realismo de sus últimas obras y vuelve a la fantasía. "El cómic es perfecto para experimentar, en un libro puede dar más pereza. Yo hago las cosas que me interesan".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de abril de 2009