Cambio de butacas en el cine español

La llegada de González-Sinde a Cultura provocará reajustes en un sector molesto con el anterior Gabinete - Se da por hecha la salida de Fernando Lara del ICAA

El nombramiento de la guionista y directora Ángeles González-Sinde como nueva ministra de Cultura obligará a hacer cambios drásticos las próximas semanas en puestos de responsabilidad política e industrial en el sector cinematográfico. No sólo se abre un proceso de elecciones en la Academia de Cine -González-Sinde fue elegida presidenta de esta institución en diciembre de 2006 para un periodo de tres años que termina en noviembre-, sino y, lo que es más importante, empiezan los movimientos para la designación del que será el cargo clave que marque las directrices de la política cinematográfica desde la dirección del ICAA (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales). Bajo la responsabilidad de César Antonio Molina, este cargo lo ha ocupado Fernando Lara, quien este año gestiona un Fondo de Ayuda a la Cinematografía de nada menos que 80 millones de euros.

Molina había tratado con Zapatero asuntos a largo plazo
La Ley del Cine no ha arrancado tras 15 meses desde su aprobación

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La nueva ministra se va a tomar las cosas con absoluto sosiego y tranquilidad y no tiene intención de mover ninguna ficha hasta escuchar a todos los implicados en la industria cinematográfica. Pese a lo cual, en el sector se da por segura la salida de Lara. También se cree que el malestar que éste ha provocado con su gestión ha precipitado la salida de César Antonio Molina, quien, según diversas fuentes, confiaba en seguir en el puesto y "había tratado asuntos del largo plazo con Zapatero" la semana pasada. El presidente del Gobierno estuvo hasta el lunes al mediodía meditando la opción de que Educación absorbiera al departamento de Cultura, según fuentes de este ministerio.

La puntilla se vivió en el encuentro celebrado hace diez días en el Ministerio de Cultura, calificado de privado y secreto por Molina, y en el que las cerca de 20 personas convocadas, entre productores, distribuidores y realizadores, abroncaron de manera directa a los responsables ministeriales por la lentitud en el desarrollo de la Ley del Cine. En esta reunión, Lara llegó a asegurar, dirigiéndose a los convocados, que habían perdido una "gran oportunidad" de apoyar a un ministro que había hecho mucho por el cine español. Fue tal la tensión que la hoy ministra, que asistió en calidad de presidenta de la Academia de Cine, ofreció la sede de la institución como lugar de encuentro en un intento de suavizar la situación y buscar nuevas vías de comunicación.

Los responsables de los distintos sectores de la industria audiovisual han echado en falta de la política de César Antonio Molina y Fernando Lara una decidida puesta en práctica del reglamento de la Ley de Cine, que fue aprobado por unanimidad en el Congreso en diciembre de 2008, tras muchos meses de dificultades y duros enfrentamientos. Esa ley incluye la transformación del ICAA en una agencia estatal, que implica un rango superior administrativo y que debe asumir competencias de varios departamentos ministeriales. Eso, de momento, sigue en el aire. Éste es uno de los serios motivos de queja en el sector. También, la lentitud en el proceso de desarrollo del reglamento de la ley que tardó un año en materializarse. Todavía queda pendiente la orden ministerial para que las ayudas a los proyectos cinematográficos se rijan por la nueva legislación, y no como hasta ahora, que lo hacen por la normativa de 2006.

Esto ha impedido que se empiecen a conceder las ayudas a los telefilmes, incluidas por primera vez en la nueva ley. Tampoco las desgravaciones fiscales, consideradas imprescindibles por el sector de la producción, han visto su desarrollo, pues queda pendiente un proceso complejo de negociaciones con el Ministerio de Hacienda. En palabras de un productor, "la nueva Ley de Cine no se ha puesto en práctica a efectos económicos después de más de 15 meses desde su aprobación".

Hay algunos nombres que desde hace tiempo suenan en el sector para sustituir a Fernando Lara y que se han redoblado estos días con el cambio en el Ministerio de Cultura. Se habla de Fabia Buenaventura, actual directora de la FAPAE (Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales de España). Es una funcionaria de élite y una mujer que conoce bien los entresijos de la Administración española y de los organismos internacionales vinculados con el medio audiovisual. Todas las fuentes apuntan a que Pedro Pérez, presidente de la FAPAE, hará todo lo posible para que Buenaventura, su mano derecha en este organismo, no abandone su actual cargo.

Nuevos nombres

También se apunta el nombre de Antonio Saura Medrano, productor e hijo del cineasta Carlos Saura. Antonio Saura, de Zebra Producciones, es el productor de títulos como En la ciudad sin límites, Rencor y Fados. Saura es uno de los dos miembros españoles -el otro es el también productor Antonio Pérez- del comité ejecutivo de la Academia de Cine Europeo, con sede en Berlín.

Los cambios en la Academia de Cine español ya han comenzado. Para el martes que viene hay convocada una junta directiva extraordinaria para estudiar el proceso de convocatoria de nuevas elecciones. Ángeles González-Sinde se presentó en una terna junto a los también realizadores Enrique Urbizu y Manuel Gómez Pereira, como vicepresidentes primero y segundo, respectivamente.

De momento y hasta que la asamblea general de la Academia, formada por unos 1.200 miembros, elija a sus nuevos cargos directivos, Enrique Urbizu será el presidente en funciones. Según los estatutos de la Academia, los candidatos se tienen que presentar en una terna y con un programa de trabajo para un periodo de tres años. González-Sinde ganó la presidencia de la Academia en diciembre de 2006 frente a la terna presidida por el director artístico Gil Parrondo.

Retos y batallas del nuevo gabinete

- Los derechos de autor. La preocupación por la propiedad intelectual ha caracterizado la labor de Ángeles González-Sinde al frente de la Academia de Cine. De ahí que los internautas le hayan presentado batalla desde que se conoció su nombramiento. Juegos de palabras con su nombre (las siglas de Excelentísima Ángeles González-Sinde dan como resultado SGAE) y grupos de Facebook contra ella (con hasta 7.500 miembros) se multiplicaban ayer por Internet.

- ¿Y las Artes Escénicas? El director del INAEM, Juan Carlos Marset, hombre de máxima confianza de César Antonio Molina, y su equipo están preparados para la inminente salida si la ministra lo decide. Así se lo ha comunicado a sus allegados. Entre los varios frentes abiertos que tiene el instituto, está por decidir la ubicación definitiva (¿Alcorcón o Getafe?) de la prometida Ciudad de las Artes Escénicas. El INAEM es uno de los organismos que más problemas ha causado a Molina. Sin ir más lejos, las destituciones con efecto para 2010 de los directores de las unidades de producción -Gerardo Vera (Centro Dramático Nacional) y Nacho Duato (Compañía Nacional de Danza), entre otros- causaron gran polémica.

- La ley de Archivos. González-Sinde está llamada a continuar el camino que acabe la aprobación de esta norma que regirá por vez primera los archivos militares y asumirá la Ley de Memoria Histórica.

- Un Centro Nacional de Artes Visuales. Un museo del cine y la fotografía, que estará ubicado en el antiguo edificio de Tabacalera. Es una idea del anterior ministro cuyas obras se prolongarán hasta 2012.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0008, 08 de abril de 2009.

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