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Ferrero gana el Anagrama

Fernández Mallo, finalista del premio de ensayo

En la convocatoria con mayor número de originales de su historia (101), dos narradores españoles rompedores y de éxito con su primera novela, el Jesús Ferrero de Bélver Yin (1981) y el Agustín Fernández Mallo de Nocilla dream (2006), obtuvieron ayer en Barcelona el 37º premio Anagrama. El primero, como ganador con el que es su primer ensayo, Las experiencias del deseo. Eros y misos, un paseo por "las pasiones más claras y oscuras y que son de lo más determinante hoy en nuestra sociedad", asegura el escritor zamorano de 56 años. Fernández Mallo (A Coruña, 1967), como finalista, también aborda un tema que promete pasiones encendidas: la incapacidad de buena parte de la poesía española de hoy para abordar la sociedad contemporánea, que pormenoriza en Postpoesía. Hacia un nuevo paradigma.

"Mi narrativa ya tiende a lo abstracto y sintético, lo que la hace más cercana al pensamiento", apuntó Ferrero para justificar su debut en el género con "una visión global del deseo", palabra que usa en vez de pasión, marcada por la religión, la moral y la política. "Fuerza inherente a todo ser", Ferrero defiende que el deseo se manifiesta tanto a través de la atracción (eros, amor), como de la repulsión (misos, odio). Y ambos son diseccionados después en relación a los sentimientos hacia uno mismo y hacia los otros. Esa estructura le permite, al estudiar por ejemplo el odio a uno mismo, abordar temas tan candentes como la anorexia, "que ya tuvo su vertiente sagrada con los anacoretas", o la melancolía, "que, sin saberlo, tan bien reflejó Fitzgerald en El crack-up; si no fuera por la farmacopea, media humanidad estaría hoy en el manicomio por eso", opina. "Sólo he querido aclarar mi mundo para continuar como novelista", dice Ferrero, que estudió en París oyendo a Lacan y Foucault -"los dejé en los ochenta"- y que también ha difuminado su etapa orientalista: "Hay mucha baratija". Mientras, aplacará deseos con los 8.000 euros del galardón.

El sentimiento de la envidia aplicada a la poesía, como apuntó Ferrero, podría ser el nexo de su libro con el de Fernández Mallo. "En la corriente principal de la poesía española contemporánea hay un exceso de ideología y de moralismo y una pátina religiosa; se trata de ver cómo la poesía podría evolucionar como ha hecho la novela; si nadie lee poesía es porque ésta no sabe hablar como la sociedad actual, ha perdido su facultad de crear metáforas comprensibles y contemporáneas", expone el autor nocillero, que ha dado apodo a una generación de narradores, aunque él se considera poeta. "No es un libro contra nadie, pero en la poesía española somos pocos, un círculo cerrado y con el gran problema de que no se gana dinero, por lo que sólo queda el reconocimiento, con los consecuentes egos", define.

Fernández Mallo se presentó al premio bajo el seudónimo de Drexter, de clara connotación televisiva. "Lo vi mientras escribía el libro; como asesino justiciero, me parece un personaje de frontera y en esa zona del extrarradio es el único lugar donde se puede hallar el ADN de lo nuevo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de marzo de 2009